A la caza del voto en Wisconsin por César Vidal

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Desde antes de dar inicio la campaña, el estado de Wisconsin se configuró como uno de los más importantes para el resultado de las elecciones. Romney pensó en arrebatárselo a Obama mediante el sencillo expediente de nombrar a Ryan, natural de Wisconsin, como su compañero de ticket electoral. A pesar de que Ryan implicaba un riesgo –que se está revelando excesivo –, los republicanos pensaron que no sólo les ayudaría con su especial talento para reunir fondos, sino también asegurando Wisconsin. Sin embargo, a mitad de la campaña, todo indica que los demócratas han embotado el filo del puñal republicano. El sábado, por primera vez desde febrero, Obama llegó a Wisconsin. Sus discursos han sido hábiles remachando el clavo de que Romney es el defensor de los intereses de las oligarquías mientras que el actual inquilino de la Casa Blanca está comprometido con la defensa de la clase media. En respaldo de su tesis, Obama puede, efectivamente, argüir que ha reducido los impuestos de la clase media y que millones de norteamericanos han quedado bajo su mandato exentos de pagar el income tax, un hecho contra el que se manifestaba Romney en el vídeo clandestino que se publicó hace unos días.

Obama ha enfatizado además en Wisconsin una defensa de la pequeña y mediana empresa como creadora de empleos frente a las grandes compañías defendidas por Romney. Por si todo lo anterior fuera poco, Obama ha manejado magníficamente el tema del Medicare y los recortes que Ryan, – la baza de Romney en Wisconsin– pretende llevar a cabo. Desde luego, debe reconocerse que la manera en que el presidente expone los resultados que el sistema de vales propuesto por Ryan tendría para los ancianos y jubilados con menos recursos resulta no sólo convincente sino también sobrecogedora para cualquiera que pueda jubilarse en los próximos años. Que el mensaje está calando entre los ciudadanos se puede desprender del hecho de que Ryan fue abucheado en su última intervención cuando intentó explicar por qué había que acabar con el «Obamacare». El resultado de la campaña de Obama en Wisconsin no ha podido ser mejor. Las últimas encuestas lo colocan cinco puntos por delante de Romney a pesar de que Ryan ha visitado tres veces el estado desde que se convirtió en candidato a la vicepresidencia. Por otro lado, Wisconsin –con una tasa de desempleo de 7,5%– ha sufrido menos los efectos de la crisis en términos de paro que otros estados y tiene menos razones para sentirse desilusionada con Obama. No es el único «swing state» en el que el actual presidente está sacando una ventaja notable. En Iowa, supera por un 8% en intención de voto a Romney; en Colorado, por un 5% y lo mismo sucede con Virginia y Ohio. No resulta sorprendente que en ese contexto, este fin de semana, Ryan se haya desplazado a Miami y Orlando en un intento de hacerse con el control de un «swing state» esencial.

Sin embargo, a día de hoy y mientras se acerca la fecha del primer debate, Obama ha logrado también otro avance no menos relevante. Por primera vez desde el inicio de la campaña, el dinero recibido en donaciones por el demócrata supera al percibido por el republicano. Frente a los 111,6 millones de dólares recibidos por Romney, Obama ya cuenta con 114. Si este factor se interpreta como un termómetro del respaldo popular, Obama, en estos momentos, va ganando la campaña.

 

César Vidal
Enviado especial a las elecciones de Estados Unidos