Huelga general en ciernes en Italia contra el tijeretazo

Las reacciones en Italia no se han hecho esperar. El plan de ajuste de «Il Cavaliere» no ha gustado a todos. Aunque a priori, con «la contribución de solida-ridad», parece que se perjudica a los ricos, sindicatos, patronal y partidos de la oposición comparten una idea común: «los más afectados serán los débiles y las clases medias».

El ministro italiano, Giulio Tremonti
El ministro italiano, Giulio Tremonti

La líder del sindicato mayoritario CGIL, Sussana Camusso, anunció ayer que habrá una huelga general para protestar contra estas «medidas injustas» y que se concretará el próximo 23 de agosto junto a los sindicatos CISL y UIL. Camusso señaló que «una vez más son golpeados los que pagan impuestos», algo que refrendó el líder de Italia de los Valores (IDV), Antonio Di Pietro, que afirmó que, aunque la reducción de provincias es positivo, «el decreto es verdaderamente deprimente y faltan intervenciones en el frente de la evasión fiscal». Según Di Pietro, «está bien reducir el sueldo de diputados y senadores, pero también habría que hablar de los sueldos vitalicios». Desde el punto de vista laboral, la presidenta de Cofindustria, la patronal italiana, Emma Marcegaglia, se dirigió al Gobierno y a la oposición en el tema de las pensiones de jubilación: «No se trata de recortar los subsidios a los jubilados, sino de hacer trabajar a quien tenga ganas y condiciones de hacerlo, para evitar una nueva fuga de cerebros». Asimismo, el presidente de Ferrari, Luca Cordero de Montezemolo, lamentó que el decreto ley no incluye un impuesto sobre los patrimonios superiores a los 5 o 10 millones de euros al año, «lo que hubiera golpeado también a los evasores de impuestos». Según todos ellos, Berlusconi no es ningún «Robin Hood», pero, en cambio, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, aseguró que «apoya y saluda las medidas financieras oportunas y rigurosas impulsadas por Italia, que son «crucialmente importantes para toda la eurozona».