Griñán resta importancia a Velasco y considera su marcha «pecata minuta»

No ve nada reprobable éticamente en que su mujer ingresara 730.000 euros en ayudas y dice que él «no hubiera dimitido».

José Antonio Griñán y Susana Díaz, ayer, durante el Comité Ejecutivo Regional del PSOE-A celebrado en Sevilla
José Antonio Griñán y Susana Díaz, ayer, durante el Comité Ejecutivo Regional del PSOE-A celebrado en Sevilla

SEVILLA- Si Rafael Velasco se marchó de la política con la sensación de que ni en el Gobierno andaluz ni en su partido encontró la defensa que esperaba, ayer se cargó de argumentos para reforzar ese sentimiento.
El presidente de la Junta y secretario general del PSOE-A, José Antonio Griñán –que hace unos meses lo definía como su persona «de confianza» en el partido–, marcó distancias con el ex vicesecretario general en una entrevista concedida a la cadena SER.
«El principal problema de mi Gobierno es el paro, el único que me preocupa. Antes hemos estado hablando de la dimisión del vicesecretario general (Rafael Velasco) y eso es pecata minuta» explicó.
Por la mañana, el Comité Ejecutivo Regional del PSOE-A había aprobado la supresión del cargo de vicesecretario general, con lo que la secretaria de Organización, Susana Díaz, se convierte en la nueva «número dos» del PSOE-A.
El actual delegado del Gobierno en Andalucía, Luis García Garrido, asumirá la secretaría de Política Institucional, lo que le convierte en el «número tres».
También entra como vocal el consejero de Economía, Innovación y Empresa, Antonio Ávila, que además formará parte de la Ejecutiva Permanente.
La presidenta de los socialistas andaluces, Rosa Torres, asumirá más competencias, entre ellas, la portavocía. Fue la que compareció para anunciar que la crisis se había resuelto «en 48 horas».
Decepcionado con la actitud de Velasco, Griñán dio la razón a los que pusieron en duda el escaso peso político de la persona que había elegido para encargarse del principal partido de Andalucía. «Yo quizá no hubiera dimitido, las personas con más tiempo en política resistimos mejor», dijo.
Griñán, que atendió a una emisora de radio pero no hizo declaraciones tras el Comité Regional, señaló también que no veía nada éticamente reprobable en la actitud del ex diputado andaluz.
Aseguró que desconocía la actividad profesional de la familia de éste y que no pertenecía a su Gobierno.
Justificó los 730.000 euros en subvenciones porque «su esposa tiene una academia como la puede tener cualquier andaluz». «El beneficio que obtiene es el sueldo de su mujer», insistió.
Era la primera vez que el presidente andaluz defendía públicamente a Velasco, dos días después de que dejara la política. Pese a ello, negó falta de apoyo por su parte: «He hablado todos los días con él».
La consigna dentro de los socialistas andaluces es que este asunto está «resuelto». En este sentido, las decisiones adoptadas «por aclamación» por el Comité Ejecutivo Regional permiten a Griñán ganar tiempo a la espera de las municipales. Así, prefiere no arriesgar con un nuevo «número dos» y premia la labor desarrollada por Susana Díaz.
Los dos nuevos nombramientos –García Garrido y Ávila– tienen una lectura más amplia.
El del delegado del Gobierno supone una rectificación en toda regla por su parte, ya que tras el Congreso exigió a los miembros de su Ejecutiva «dedicación exclusiva». Fue el argumento esgrimido para que Francisco González Cabaña, secretario provincial del PSOE de Cádiz y presidente de la Diputación, renunciara al puesto.
García Garrido es una persona afín a Chaves y Pizarro, las personas que controlaban el PSOE-A antes de la llegada a la secretaría general del presidente de la Junta en marzo de este año.
 El jefe de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado en la región será el que represente institucionalmente a los socialistas y «tranquilizará» al PSOE de Cádiz.
En contraposición, Griñán incluye en el Comité Ejecutivo Regional a Antonio Ávila, uno de sus más estrechos colaboradores.