La justicia implacable

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El juez Varela retomará la instrucción contra Garzón después de que el TS haya rechazado de plano la recusación planteada por el juez de la Audiencia contra el instructor de la causa. Varela, al aceptar la recusación, ha dado una lección a Garzón, que en todos los años que lleva ejerciendo jamás ha aceptado ninguna recusación. También es cierto que con su valiente actitud ha salido reforzado para continuar su trabajo sin que nadie pueda insinuar ni reprocharle que su postura está basada en inquinas personales. Según el Supremo nada de lo hecho por Varela afecta a su imparcialidad, sino que se ajusta a la ley procesal penal. Probablemente, el juez estrella conocía el sentido de la resolución por lo más parece una maniobra para ganar tiempo. Hace unos días, el ex fiscal Ignacio Gordillo, trasuntado en abogado penalista, aseguraba que Varela es un magistrado conocedor del Derecho y honesto. Añadía que los miembros del Supremo no se iban a dejar intimidar por las presiones de los miembros del club de fans de Garzón, por fuertes que fueran. Y tenía razón, como lo demuestra el escrito de Martínez Arrieta en el que no admite la recusación. Además, tiene un gesto de magnanimidad con el demandante, pues no le impone el pago de las costas. Da la sensación de que Garzón, aficionado a las cacerías, va a caer en esta de la misma manera que los faisanes en los cotos de caza.