«Hay reclusos que se masturban en la celda delante de las funcionarias»

Las explicaciones de Mercedes Gallizo sobre los hechos de Alcalá Meco no convencen a los funcionarios.

Imagen de una funcionaria que denunció, a través de un vídeo, los problemas generados por la Ley de Igualdad
Imagen de una funcionaria que denunció, a través de un vídeo, los problemas generados por la Ley de Igualdad

MADRID- Los funcionarios de prisiones no comparten la defensa a ultranza que la secretaria general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, hace de la aplicación de la Ley de Igualdad en las prisiones, aprobada hace dos años. Gallizo consideró esta semana que sucesos como el ocurrido en la cárcel de Alcalá Meco, donde la investigación ha confirmado que presas y funcionarios mantuvieron relaciones sexuales, no tienen ninguna relación con el hecho de que esté permitida la presencia de trabajadores varones en prisiones de mujeres y viceversa. Sin embargo, los sindicatos creen que la eliminación de escalas en las cárceles está generando problemas que pueden agravarse.

Cada año, más trabajadoras«La aplicación de la Ley ha sido patética», denuncian desde el sindicato Cesif, donde consideran necesario «un plan de actuación, teniendo en cuenta las características de cada centro». «En 8 o 9 años, podrán encontrarse prisiones masculinas con un alto porcentaje de mujeres», añaden. Y es que, a pesar de que ahora hay más funcionarios que funcionarias, el hecho de que éstas obtengan mejores puntuaciones provocará que sean mejor y más promocionadas. En todo caso, desde el sindicato afirman que tanto hombres como mujeres se enfrentan a situaciones difíciles. «La celda de una interna es como su residencia, y si sale desnuda, puede denunciar a un funcionario sólo por estar presente, o por realizarla un cacheo», argumentan. Por otro lado, comentan el caso de algún «preso que ha empezado a masturbarse cuando ha visto que ha entrado una funcionaria en la celda». Desde el sindicato de prisiones Acaip denuncian las «agresiones» y «comentarios vejatorios» que reciben las funcionarias en las prisiones masculinas. El malestar es generalizado. «No estamos hablando de que las mujeres tengan un papel más o menos importante. Hablamos de una necesidad. La unificación de escalas dificulta la dinámica del funcionamiento de la cárcel», afirman desde el sindicato, donde consideran que la Ley de Igualdad, paradójicamente, ha acabado perjudicando laboralmente a muchas mujeres. «Que un hombre pueda aspirar a un puesto en una cárcel de mujeres les ha quitado puestos de trabajo».En el sindicato aseguran que «el propio Ministerio del Interior, en un informe de 2007, desaconsejaba la unificación de escalas», algo que confirman también en Cesif. Además, «existe una sentencia del Tribunal Europeo» que disuadía de esta misma idea.