González aconseja a Rubalcaba que se vaya «ya»

El vicepresidente le responde que «sé lo que tengo que hacer y cuándo»

Felipe González aconseja a Rubalcaba que deje el Gobierno «ya»
Felipe González aconseja a Rubalcaba que deje el Gobierno «ya»

El otrora presidente del Gobierno, Felipe González, tiene la habilidad de sacar de sus casillas al PSOE en los momentos políticos más difíciles. Sus continuas incursiones en los asuntos más peliagudos del partido no son un plato fácil de digerir en la calle Ferraz. Si hace una semana molestó profundamente que el antaño todopoderoso secretario general declarase con solemnidad que siempre sería militante del PSOE, pero que cada día era menos simpatizante, ayer se permitía, en un desayuno informativo organizado por Europa Press, recomendar al candidato socialista que abandonara ya el Gobierno para consagrarse cuanto antes a las próximas elecciones generales.

Sus palabras corrieron como la pólvora por los pasillos de la Cámara Baja en un día en el que las especulaciones sobre cuándo Rubalcaba abandonaría el Ejecutivo estaban en todos los corrillos periodísticos y políticos. El vicepresidente –que como ayer adelantó este diario, aún no ha tomado la decisión, pero cada vez se inclina más por aplazarla hasta septiembre– no quiso pronunciarse sobre el asunto, no porque estuviera en el Parlamento sino porque se había conjurado consigo mismo para no restar un ápice de protagonismo a Zapatero en su último Debate de la Nación. Así, mientras todos sus colegas opinaban y apostaban sobre si sería antes o después del 9 de julio, sobre si debía abandonar todas sus responsabilidades en el Gobierno o mantener alguna, él guardó un escrupuloso silencio hasta que salió del Palacio de San Jerónimo.

Fue llegar a la reunión de ministros de Interior del G-6 que se celebra en Madrid y brotarle de nuevo el verbo: «Que se ahorren los consejos, sé lo que tengo que hacer y cuándo tengo que hacerlo», sentenció en tono airado en respuesta a las preguntas de los informadores. Al vicepresidente, que no le parecía correcto pronunciarse sobre el asunto en una cumbre internacional, aceptó hacerlo para parar lo que llamó el «culebrón»: «Soy persona –dijo– que agradece muchísimo los consejos; siempre los he escuchado porque me parece un ejercicio de inteligencia y racionalidad. Pero, en esta ocasión que se los ahorren, porque en este caso sé muy bien lo que tengo que hacer y cuándo lo tengo que hacer».

Su futuro en el Gobierno se ha convertido en el asunto más debatido, mucho más desde que se sabe que el PSOE aguardaba al final del Debate de la Nación para poner la maquinaria electoral a funcionar y cerrar cuanto antes la página del «zapaterismo».

El asunto promete convertirse, pese a que Rubalcaba no lo desee, en un culebrón tan suculento como lo fue el de la fecha en la que Zapatero debía anunciar o no su decisión de presentarse a la reelección. Unos creen que ya, otros, que debe esperar. Y alguno, como Eduardo Madina, está convencido de que lo hará «cuando sea más conveniente para España, no para él ni para el PSOE». Eso también se dijo sobre Zapatero y luego lo anunció cuando quisieron los socialistas.

También opinó la ministra de Defensa, Carme Chacón: «Yo respeto lo que haga el presidente del Gobierno y el momento en el que lo haga». Unos minutos antes era Diego López Garrido el que se pronunciaba: «Lo hará en el momento mejor», afirmó tras admitir que si bien es Zapatero quien tiene la potestad constitucional de cambiar a su equipo, en esa determinación el titular de Interior «tiene mucho que decir». Y los demás, parece que también.