Margarita una pizza patriótica y con pedigrí

Margarita Teresa de Saboya, esposa de Humberto I, segundo rey de Italia, sentía repulsión fóbica hacia el ajo que su real marido consumía inmoderadamente, lo que ocasionaba disgustos en el lecho conyugal.

Margarita, una pizza patriótica y con pedigrí
Margarita, una pizza patriótica y con pedigrí

Antes de que las cosas fueran a más, en el verano del año 1888 y con motivo de la visita anual de la familia real a Nápoles, el soberano hizo llamar a Raffaele Esposito, propietario de la pizzería Di Pietro, y le pidió que buscara una fórmula de pizza aromática y gustosa, pero sin ajo. El experto pizzero se puso manos a la masa y diseñó una pizza sin ajo y con un plus simbólico, al estar adornada con tres colores, blanco (de la mozzarella), verde (de la albahaca) y rojo (del tomate), que correspondían a los de la bandera de la unidad de Italia.

La receta

Ingredientes
400 g de harina de trigo.
15 g de levadura prensada.
1 cucharadita de azúcar.
1/2 taza de agua tibia.
4 cucharadas de aceite de oliva virgen.
1 cucharadita de sal.
Para la salsa de tomate:
400 g de tomate triturado.
1 cebollita picada.
1 pizca de pimienta negra.
1 vasito de caldo de ave.
Aceite de oliva virgen al gusto.
Sal al gusto.
Para el relleno:
200 g de queso mozzarella o de búfala.
1 cucharada de albahaca.

Preparación
1- En un bol pequeño se mezcla el agua con el azúcar y la levadura, se cubre y se deja reposar durante un cuarto de hora.
2-En otro bol se pone la harina, la sal y 3 cucharadas de aceite, se añade el agua con la levadura y se amasa hasta que no se pegue a las manos. A continuación se tapa con un paño húmedo y se deja reposar una hora hasta que doble su volumen.
3-Se enharina la superficie de trabajo, se coloca la masa y se amasa de nuevo. Luego se hace una bola y se deja reposar en el bol tapado durante un cuarto de hora.
4-Pasado ese tiempo, se enharina el rodillo y la superficie de trabajo, se estira la masa con el rodillo hasta que alcance el tamaño de un bandeja de hornear. Se engrasa la bandeja con aceite, se enrolla la masa en el rodillo y se extiende en la bandeja hasta cubrirla.
5-Se fríe la cebolla en una sartén con aceite, se agrega el tomate, se salpimienta, se deja sofreír durante 5 minutos, se añade el caldo y se deja cocer durante 10 minutos.
6-A continuación se cubre la base de la pizza con la salsa de tomate y se distribuye el queso rallado. Luego se espolvorea con orégano, se riega con aceite y se mete al horno hasta que doren los bordes.

Los beneficios

Sana energía y correcto equilibrio nutricional
Por su variedad de ingredientes y su perfecto balance, sobre todo si es casera y libre en consecuencia de conservantes y colorantes, resulta uno de los mejores y más sanos platos que pueden concebirse. Su aporte básico es de carbohidratos, que proporcionan energía de absorción lenta, de manera que el organismo va requiriéndola a medida que la necesita y no la transforma en grasa. Por otra parte, 100 gramos de pizza aportan unas 234 calorías, por lo que una ración pequeña puede ser incluso muy adecuada en dietas de adelgazamiento. A las vitaminas y minerales del tomate se añade el contenido en calcio y magnesio del queso de búfala, superior al de la leche de vaca.