Don Felipe ensalza «la actitud profundamente ética» de Tàpies

BARCELONA- Los Príncipes de Asturias y Girona presidieron ayer un sentido homenaje a la figura del creador Antoni Tàpies, fallecido el pasado 6 de febrero. La fundación del artista reunió a una amplia representación del mundo de la cultura y la política, todos con un sentimiento común, de admiración y agradecimiento para el polifacético artista. «Más allá de la excelencia de sus indudables virtudes estéticas y artísticas, deseo subrayar la actitud profundamente ética que siempre determinó la posición de Antoni Tàpies como creador y, sobre todo, como persona», aseguró el Príncipe Felipe.

Más allá de la obra
El acto quiso reflejar las diferentes dimensiones del artista, tanto como genio, creador de cerca de 9.000 obras, como persona comprometida con su tiempo y preocupado por el entorno cultural. «Poco antes de morir, pude reunirme con él en su domicilio y compartir una conversación muy humana, tierna y lúcida. Era una persona presidida por la modestia y la humiladad, que unido con su gran talento, son sinónimos de sabiduría», señaló el president de la Generalitat, Artur Mas.

El acto contó con la presencia de la viuda del artista, Teresa Barba, así como de sus tres hijos, Susana, Toni y Miquel. Este último leyó un fragmento de «Memoria personal», autobiografía de su padre, en la que reseñaba la importancia de su mujer a la hora de fraguarse como hombre y como artista, en uno de los momentos más emotivos del homenaje.

Entre las intervenciones, también participaron todos los directores de la Fundación Tàpies desde su inauguración, de Manuel Borja-Villel a Laurence Rassel. «Es uno de los autores más prolíficos que he conocido. Desde los últimos 25 años, tenía el privilegio de visitarle en su estudio y comentar lo que estaba haciendo. Solía trabajar de junio a agosto y el resto del año tomaba notas y apuntes», comentó el actual director del Museo Reina Sofía.

El homenaje incluyó la proyección de vídeos dedicados a Tàpies de directores como Pere Portabella, Isaki Lacuesta y Jim Jarmusch, que en un minuto recordó cómo Tàpies le había cambiado la forma de entender el mundo y el arte. Además, David Albet y Núria Andorrà, del grupo Bcn216, interpretaron piezas del compositor Giacinto Scelsi, cuya música siempre fue una fuente de inspiración para el creador barcelonés. «Sin duda, es el artista más relevante del final del siglo XX», dijo el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert.