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«Dejé los lácteos por un problema en los pulmones»

PERFIll NACIÓ en Barcelona el 16 de enero de 1977. l RECIBIÓ el premio a la mejor actriz protagonista en el Festival de Cine de Tudela por «Aunque tú no lo sepas» y también fue galardonada en la misma categoría durante el festival de cine de Alcalá de Henares y el Premio Turia por «Lola vende cá». l HA PARTICIPADO en diferentes películas como «18 comidas», «¿Y tú quién eres?», «Diario de una Becaria» y «Todo me pasa a mí», entre otras. En cuanto a las series de televisión se hizo popular por «Herederos», «Ambiciones», «El comisario», «Ni contigo ni sin tí» o «Vidas cruzadas», entre otras. l EN TEATRO ha participado en obras como «2666», «Celebració», «Después del ensayo», «Bunyols de quaresma» y «Degeneració en degeneració». 

Pese a su juventud, Cristina Brondo ha sabido hacerse un hueco tanto en la pequeña como en la gran pantalla. Ha participado en numerosas películas como «18 comidas» de Jorge Coira o «¿Y tú quién eres?» de Antonio Mercero, entre otras, así como en varias series de televisión entre las que destacan «Herederos» y «El Comisario». Pese a tanta actividad, Brondo ha descubierto en la comida macrobiótica la mejor medicina para sentirse bien tanto a nivel físico como emocional.
-¿Hasta qué punto le preocupa su estado de salud?
-Me preocupa muchísimo. De hecho, acabo de sacarme sangre, pero como rutina. En los cambios de estación el cuerpo se desintoxica de todo lo que ha ingerido en la estación anterior. Procuro, a través de la alimentación, ayudar a esa depuración del organismo para que expulse todas las toxinas que haya podido adquirir.
-¿Qué tipo de alimentación sigue para desintoxicar el organismo?
-Mi alimentación es básicamente macrobiótica. Mi dieta la lleva un nutricionista, Jorge Pérez Calvo, y cada estación tiene un tipo de alimentación diferente. En verano, por ejemplo, consumo verduras de cocción rápida, salteados y los cereales integrales de grano largo o frescos y, en invierno, utilizo cocciones más largas, hago cocidos de verduras con tofu a fuego lento. En cuanto a los cereales, opto por los de grano gordo.
-¿Por qué se decantó por la cocina macrobiótica?
-Noté que la dieta más tradicional a mí no me sentaba bien. Además, en el hospital donde nací estaban haciendo reforma y no funcionaba la calefacción y me provocó un problema en los pulmones que se tradujo en que se quedaron más débiles. Como padecía asma y tenía muchos problemas de bronquios me aconsejaron dejar los lácteos y lo cierto es que me fue fenomenal y terminaron todas mis dolencias. Después fui investigando y, a través del yoga, opté por dejar la carne. Pero cuando vi que no consumía ni lácteos ni carne me preocupé por seguir una dieta equilibrada e introduje legumbres, proteínas vegetales y la verdura durante todo el día. Llevo cerca de cuatro años con un nutricionista que, además, es homeópata y acupuntor.
-Con tantos viajes y rodajes, ¿no le resulta difícil llevar este tipo de alimentación?

-Es una alimentación que al principio cuesta porque, inevitablemente, vas en contra de todo el mundo, pero a mí me sienta fenomenal y creo que es una dieta energética. Cuando salgo con mis amigos intento elegir yo los restaurantes y, a ser posible, que sean vegetarianos o japoneses, pero de calidad y que ofrezcan pescado salvaje y no de piscifactoría. En el trabajo, por ejemplo, los fritos de los cátering me matan y si el rodaje me toca por la tarde de lo llena que estoy no puedo ni levantarme de la silla. Igual cuesta porque al levantarte tienes que prepararte la comida, pero yo lo agradezco mucho porque tengo mis alimentos. Cuando he trabajado en el extranjero tienen más consideración y conocimiento de este tipo de dietas y no tengo que llevarme la comida de casa, porque ya me la proporcionan. Soy consciente de que es difícil, pero me resulta tan productivo y valioso cómo me siento después que me merece la pena.
-Entre tanto menú saludable, ¿no se permite algún capricho?
-Un capricho para mí es tomarme una paella o una tortilla de patatas si estoy en Madrid, pero siempre procuro que sea en sitios de calidad. Cuando voy a Argentina, que lo hago de forma frecuente, el dulce argentino es exquisito y suelo probarlo. Una aprende a compensar y a través de alimentos o bebidas más yan puedes equilibrar esa energía yin que tienes tan intensa debido al consumo de azúcar.
-¿Practica algún deporte?
-Sí, yoga desde bastantes años. Aunque la gente piense que es muy relajado sudas mucho y tonificas el cuerpo. De vez en cuando, si estoy más estresada y quiero hacer ejercicio cardiovascular, me gusta correr en la cinta. También hago danza y el flamenco. Suelo investigar y probar cosas diferentes.
-¿Prefiere medicina tradicional o natural?
-No es que no crea en la medicina tradicional porque ha curado a mucha gente y las vacunas han salvado muchas vidas, pero en mi caso prefiero experimentar con cosas más naturales. Si estoy medio constipada tomo medio ajo y me va fenomenal, al igual que con el própolis y el eucalipto. No creo en los fármacos que te tapan los síntomas como los antigripales, pero entiendo que si hay que trabajar y no te queda más remedio te los tomes.