ETA añade cada mes a diez nuevos empresarios en su lista de extorsión

Las cantidades que exigen los terroristas aumentan cada mes y van desde los 90.000 hasta los 400.000 euros.

Pintadas de ETA en una sede del PNV en las que se lee «Viva el impuesto revolucionario»
Pintadas de ETA en una sede del PNV en las que se lee «Viva el impuesto revolucionario»

MADRID-Diez nuevos empresarios sufren cada mes, por primera vez, el chantaje económico que ETA denomina «impuesto revolucionario», según cálculos de expertos antiterroristas consultados por LA RAZÓN.

A estas nuevas cartas, hay que añadir las de «recordatorio», dirigidas a los industriales que no han pagado, que pueden ser de segundo, tercer y cuarto –y último–, aviso. El tono de estas misivas va subiendo hasta llegar a la amenaza no sólo contra el empresario, sino también contra su familia. Se trata de una práctica puramente mafiosa por más que la banda terrorista diga que es «revolucionaria» y que no busca el lucro personal ni del grupo.


Nuevos códigos
La banda, según las citadas fuentes, ha cambiado los códigos alfa numéricos, de 14 caracteres, con los que identificaba las cartas que enviaba a los chantajeados. Al conocer que habían sido descifrados por los investigadores, han introducido otras variables con un sistema similar, que les permite saber si la carta es la primera o de «recordatorio»; la provincia a la que pertenece el industrial; fecha de envío; cantidad exigida... Todos estos datos están en el archivo central de «Gezi», el aparato de extorsión de ETA, que, dados los avances producidos en las técnicas de almacenamiento informático, puede estar guardado en un dispositivo tipo «pen drive», del que tendrá copia el responsable de dicho «aparato»; y habrá una de seguridad, en manos de otro individuo.

En este archivo central están todos los datos de las finanzas etarras, que dispone de un presupuesto anual de unos dos millones de euros, que roba a empresarios del País Vasco y Navarra.

Por su parte, el presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN), José Antonio Sarría, confirmó a Efe la información publicada ayer por LA RAZÓN. Pese al cese de las acciones armadas anunciado por ETA a principios del mes pasado, para los empresarios navarros «no ha cambiado nada» porque continúan recibiendo cartas de extorsión. A este respecto, señaló que, «desafortunadamente, la situación es más de lo mismo», ya que en septiembre «se ha recibido alguna carta nueva y alguna carta de repetición», que son las que, cuando la persona a la que ya se ha dirigido una primera misiva «no ha dado señales», se vuelven a enviar y «se le amenaza de nuevo».


Que no paguen
Para Sarría, «eso quiere decir que la extorsión continúa», ha advertido, para recordar que en su comunicado del 5 de septiembre «la tregua que ETA anunció era en cuanto a actividades de atentados, pero yo no he leído que anunciara un cese en su actividad extorsionadora».
Como presidente de los empresarios, recomendó a los afectados «que no paguen», al tiempo que mostró su «tremenda disconformidad, porque los empresarios nos sentimos igualmente amenazados y acorralados como anteriormente».


Guardias en el banquillo
Los guardias civiles juzgados en San Sebastián, a los que se imputa haber maltratado a los etarras que volaron el aparcamiento de la T-4 de Barajas y asesinaron a dos personas, manifestaron ayer, en la primera sesión de la vista, que las lesiones que sufrieron los terroristas se produjeron en el momento de ser arrestados. En la sesión, los agentes ratificaron las declaraciones que prestaron con anterioridad en la fase de instrucción: las lesiones que presentaban Igor Portu y Martín Sarasola se produjeron durante su detención, al intentar escapar y oponer una violenta resistencia.