El Liverpool quiere ser optimista

La nueva era del equipo de Anfield no ha empezado con buen pie. Una derrota en el clásico del condado de Mersey ante el Everton ha relegado a los «reds» al penúltimo puesto de la «Premier», algo que no se veía en Liverpool desde hace más de medio siglo; y en aquella temporada 1953/1954 el equipo acabó en la Segunda División.

REINA no consigue atajar el disparo de Mikel Arteta, autor del segundo gol del Everton en  Goodison Park
REINA no consigue atajar el disparo de Mikel Arteta, autor del segundo gol del Everton en Goodison Park

El inicio del curso arrojaba algunas esperanzas a una afición que había convivido los últimos años con Benítez en el banquillo y que ahora tenía en Roy Hodgson a su nuevo técnico. El de Croydon venía de hacer un par de temporadas a un gran nivel en el Fulham, la última de ellas coronada con la final de la Liga Europa ante el Atlético de Madrid en Hamburgo. La economía no permitió un gran esfuerzo en verano y Hodgson se tuvo que conformar con la llegada de Joe Cole como fichaje estrella tras su salida del Chelsea.

Los resultados no acompañan al equipo y, tras ocho jornadas disputadas, el conjunto de Anfield suma sólo seis puntos. Tras el partido de ayer en Goodison Park, el equipo de Reina y Torres está empatado en la zona baja de la tabla con West Ham y Wolverhampton, dos equipos que han flirteado con los puestos de descenso en temporadas anteriores. El panorama no es mucho más alentador en la Copa de la Liga, competición en la que cayó en casa en la primera ronda ante un equipo de cuarta división. El único consuelo es la Liga Europa: cinco victorias en seis partidos.

La Liga de Campeones de 2005, lograda tras una remontada histórica ante el Milan, parece ser el último recuerdo al que se aferran los aficionados. Muy atrás quedan los gloriosos años 60 y 70, cuando el equipo tuvo su primera época dorada. Bill Shankly, su estatua y su recuerdo, debe estar ahora presente en cada rincón, en cada corazón de los aficionados del Liverpool. El valor de aquel equipo que marcó una época años después con Souness y Dalglish, y que pasó dos veces por encima de su máximo rival en la ciudad, el Everton, en las finales de Copa inglesa en los años 80. Cahill y Arteta ayer no respetaron la historia; con sus goles, la nueva era del Liverpool comienza con derrota.