OPINIÓN: Más con menos

La Razón
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Lo de los políticos últimamente es de traca. De traca para bien. Porque se han dado cuenta de que lo de los gastos de representación están por detrás de la representación. Lo estaban antes, pero ahora, apremiados por la opinión pública y publicada, lo ven más claro. Cuánto tiempo ha tenido que pasar desde que acabó el mandato imperativo, cuando los políticos llevaban de manera directa a los foros de debate las reclamaciones de sus votantes, hasta que se superó todo esto para que se diese por hecho que las listas de representantes eran las más válidas. Y la disciplina de partido lo más de lo más. Pues bien, como todo es volver, en cierta manera esto se va a tener que revisar. De las poliarquías de la Edad Media poco ha quedado. Pero la sociedad civil, hasta hace poco adormecida, parece habérselo creído. Y los políticos, temerosos de que se esfume de sus manos el poder, reculan. Pero con fundamento, que diría el otro. Aquí no llegaremos a las revueltas o las insonorizadas protestas no violentas de hace unas décadas, pero sí hay que sacudir resortes. Porque, si no, cómo se explica que ahora -y no antes- muchos ajusten a la racionalidad algunas de las estructuras con las que han venido funcionando en el pasado. Con humildad algunos, otros sacando pecho. Que conste que hay que estar en el pellejo de todo servidor público -sobre todo del 99,9 por ciento de ellos, que son los honrados-, porque en este momento lo que menos llega son recursos y lo que más sale son euros de las arcas para ayudar a quien lo necesita.