Sir Del Bosque

La Razón
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Si Vicente del Bosque en lugar de nacer en Salamanca hubiera venido al mundo en Manchester, pongamos por caso, estaríamos hablando de sir Del Bosque. Si en lugar de ver la luz en Salamanca lo hubiera hecho en Florencia, pongamos por caso, estaríamos hablando del entrenador casi perpetuo del Inter, Milán o Roma. Si Vicente fuera vecino de Copenhague o similar, sería entrenador, director de la cantera y técnico para las ocasiones de grave crisis y madridista intocable, en el Santiago Bernabéu. Pero le echaron.Del Bosque, nacido en Salamanca y vecino de Madrid, se pasó media vida en el club más laureado de Europa. Lo hizo como jugador, practicando el fútbol del tiqui-taca que tanto se pondera ahora. Jugaba con calidad extraordinaria y antes de ser titular tuvo que pasar por las pruebas del nueve en Castellón y Córdoba. Hubo que reconocerle que su presencia en la alineación del Madrid era más importante que la de algunas figuras foráneas.El máster como entrenador lo hizo examinando la cantera y dirigiendo al Castilla. Cuando subió al primer equipo se lució como nunca lo hizo nadie. En el gran historial madridista está Miguel Muñoz, por los años y cantidad de títulos que consiguió, pero Del Bosque, en el poco tiempo que se le permitió dirigir la plantilla de su club, del que nunca ha renegado, ganó dos Copas de Europa, una Supercopa de Europa, dos Ligas, una Supercopa de España y una Intercontinental. Para rematar la función, acaba de ganar desde el banquillo de la selección la Copa del Mundo. Seguirá sin sacar pecho.