Los jugadores aplazan sus procesos judiciales contra la patronal para alcanzar un acuerdo

Un juez federal ha ordenado el aplazamiento de todos los procesos judiciales en el litigio entre los propietarios y los jugadores de la liga estadounidense de baloncesto para que ambas partes puedan cerrar los detalles de su nuevo convenio colectivo.

El preacuerdo entre jugadores y propietarios para poner fin a un cierre patronal que ha durado cinco meses se alcanzó el fin de semana, cuando ambas partes pactaron el objetivo de empezar la liga de 66 jornadas el día de Navidad.

El aplazamiento solicitado por los jugadores fue aprobado el pasado martes por el juez Patrick Schiltz de Minnesota, que ordenó aplazarlo hasta el 9 de diciembre, fecha que los campos de entrenamiento se reabrirán bajo un acuerdo preliminar que debe ser ratificado por ambas partes.

Los fichajes de agentes libres también tendrían la luz verde el mismo día, siempre que al menos 16 de los 30 dueños de equipos voten a favor del acuerdo por diez años y el sindicato obtenga también una aprobación mayoritaria de sus más de 430 miembros.

Antes de una votación sobre el pacto, los jugadores deben reformar también su sindicato, el cual disolvieron el 14 de noviembre para llevar a cabo una medida antimonopolio a la disputa laboral. Por el momento no hay calendario de ratificación.

Por su parte, los jugadores que firmaron con equipos de Ligas extranjeras están ya acordando los detalles para volver, en tanto cuatro estrellas de la NBA cancelaron la gira 'Homecoming Tour'.

Según el acuerdo propuesto, la temporada contaría con 16 partidos menos de lo normal, pero no conllevaría un recorte de la estructura de los 'play-offs'.
La temporada regular de la NBA terminaría unos 10 días después de lo inicialmente previsto y los 'play-offs' podrían concluir el 26 de junio, dos semanas después del último partido de las finales del 2011, que ganó Dallas Mavericks.

Según lo pactado, los equipos no visitarán cada ciudad de la NBA y jugarían la mayoría de sus partidos en su propia conferencia. Los propietarios, que dijeron que perdieron 300 millones de dólares la temporada pasada, lograron un porcentaje mayor de ingresos relacionados con el baloncesto.