La crisis hunde en las urnas al Gobierno de Cowen

Enda Kenny logró ayer llevar al Fine Gael (FG) a los mejores resultados de su historia, pero, pese a todo, no consiguió alcanzar la mayoría absoluta para gobernar en solitario. Éste era el gran sueño para la formación.

El líder del Fine Gael Enda Kenny
El líder del Fine Gael Enda Kenny

Los resultados definitivos de las elecciones de Irlanda se conocerán hoy, pero todo indica que los conservadores tirarán de los Laboristas, sus socios tradicionales, para formar una coalición.

Aun así, el responsable de la campaña del conservador FG, Frank Flannery, calificó de «histórica» la victoria de su formación, que, por primera vez, «será, por mucho, el mayor partido del Dáil».

El reto que tiene por delante es complicado. A finales del año pasado el país tuvo que ser rescatado por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional con 85.000 millones de euros después de que el erario se quedara vacío al intentar salvar al sistema bancario. La tasa de interés que se fijó entonces fue del 5,8 por ciento, pero ahora Kenny ha prometido renegociar la cifra con Bruselas. Irlanda sencillamente no tiene dinero.

El que en su día fue considerado el Tigre Celta es hoy un país con una tasa de paro del 13,4 por ciento y una deuda nacional que supera los 93.000 millones de euros. El Fianna Fáil, en el poder desde 1997, dejó crecer sin tapujos una burbuja inmobiliaria peligrosa y ahora el pueblo le ha castigado en las urnas. Al cierre de esta edición, los sondeos indicaban que podría perder más de cincuenta escaños respecto a las elecciones de 2007, cifra récord para la hasta ahora formación hegemónica irlandesa. El Sinn Fein de Gerry Adams ha sabido sacar provecho de la situación. Se espera que doble el número actual de sus escaños.