La vuelta de Narbona por Antonio Pérez Henares

La vuelta de Narbona, por Antonio Pérez Henares
La vuelta de Narbona, por Antonio Pérez Henares

 El partido ecologista, después de un largo proceso de gestación largamente anunciado, ha puesto nervioso al PSOE. Aún más de lo que está después de haberse quedado no ya sin feudos, sino apenas sin una almena tras el 22-M. Primero, y cuando se dio nueva del embarazo, se promovió a la transfuga de IU, Rosa Aguilar, al Ministerio de nombre raro que entiende de la cuestión por reforzar ese flanco que podía comenzar a sangrar votos. Ahora el intento de ponerle diques se completa con la «resurrección» de Cristina Narbona para que elabore el programa electoral. Narbona fue la ministra que desvertebró un poquito más a España a base de hacer añicos la idea del agua como bien común de todos los españoles. Pero se llevaba muy bien con los ecologistas. Vamos, que les entregó el Ministerio y los colmó de mercedes y subvenciones. A su muy querido Araújo le arrimó un millón de euros para que recitara sus ripios cursis en la tele.
Pues ahí la tienen, junto al inefable Caldera, para hacer un programa electoral a base de beatificar desaladoras y satanizar trasvases. El asunto es intentar que los «verdes» sigan en lo posible en un redil de donde se están fugando en estampida las ovejas. Unos cientos de miles de votos a «Equo», que creo que así se va a llamar el partido de Uralde, le hacen otro roto a los socialistas en un traje cada vez más hecho jirones. Los viejos cariños de la Narbona pretenden ser la presa de contención. Pero tienen un serio problema. El poder y el dinero. Ya no lo tenían en tantas comunidades y ayuntamientos como disfrutaban y todo indica que van a dejarlo de gozar en el Gobierno central. Sin eso, en el futuro los agradecimientos del pasado se enfrían mucho. Ahora que den por seguro que el programa que van a alumbrar va a ser más verde que las calzas de don Gil. Como nadie se las va a poner....