Me aburren los nacionalistas

La Razón
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No se pueden imaginar hasta qué punto. La España de 2010 no se merece unos tipos tan pesados como antiguos. No son del siglo XX sino del XIX. En primer lugar está ese lenguaje patriótico y grandilocuente, como si el mundo estuviera pendiente de la última ocurrencia del Huguet o Anasagasti de turno. Me aburren porque parecen clones. Escuchado uno, escuchados todos. Es la apelación a enemigos imaginarios que les impiden llegar a la tierra prometida, que no es otra que la independencia. Cataluña se ha ido empobreciendo intelectualmente gracias a tanto licenciado en Filología catalana en su Gobierno y tanto nacionalismo provinciano. Hace unas décadas, los jóvenes querían ser empresarios y ahora quieren ser funcionarios. El despropósito llega al extremo de insultar a los que no comulgan con sus ocurrencias. Huguet ha llamado falangista a Múgica. No merece comentario. Todo por un recurso para impedir que el catalán sea la única lengua de acogida de los inmigrantes, que prefieren el castellano.