Europa

Holanda condena a sus soldados por Srebrenica

Países Bajos ha sido «responsable de la matanza de Srebrenica», la más sanguinaria en Europa desde 1945. 

El padre y la madre de Hasan Nuhanovic
El padre y la madre de Hasan Nuhanovic

Julio de 1995. A pesar de las atrocidades de los militares comandados por Ratko Mladic en Bosnia, Hasan Nuhanovic y Rizo Mustafic se creen seguros de la cacería de los serbios. No sólo porque tienen cerca el complejo de Potocari en Srebrenica, una de las «áreas seguras» protegidas por la ONU y custodiadas por «cascos azules» holandeses. Sino, además, porque ambos trabajan para los uniformados de Países Bajos, el primero como intérprete y el segundo como electricista, dándoles en teoría más cobertura para ellos y los suyos.
Sin embargo, tras apenas resistencia frente a un contingente mayor de tropas serbias, los holandeses retiraron su protección de Srebrenica, y entregaron a los varones de Potocari, lo que facilitó la matanza de 8.000 bosnios, la mayor masacre desde la II Guerra Mundial. Nuhanovic, que se salvó, había pedido amparo para su padre y hermano a los oficiales para los que trabajaba, pero los mandos con los que colaboraba a diario se lo negaron por las presiones serbias. Tampoco se lo dieron al propio Mustafic. Los tres morirían asesinados a sangre fría.
Ayer, los jueces holandeses hicieron justicia 16 años después al fallar que la Dutchbat, como se conoce a los militares, fue responsable de la muerte de estos tres hombres, abriendo la puerta a la revisión del papel de las fuerzas holandesas en una tragedia que pesa en la conciencia nacional. «La Dutchbat había sido testigo de múltiples incidentes en los cuales serbobosnios maltrataron o asesinaron refugiados fuera del complejo [de Potocari]. Por tanto, sabían que los hombres tenían un gran riesgo si se les permitía abandonar el complejo», dijo la corte de apelación.
Los Nuhanovic y los Mustafic han peleado ante la justicia desde 2002. En 2008 la corte en La Haya dijo que la Dutchbat no podría ser responsable de las tres muertes, ya que las tropas operaban bajo mandato de la ONU, lo que les hacía inmunes a los cargos. Pero la abogada holandesa de los familiares, Liesbeth Zegveld, insistió en que la involucración de las tropas holandesas iba más allá de su mandato. «Rechazando a Mustafic y Nuhanovic fuera del complejo los sumaron al genocidio», ha recordado.

Terremoto político
«Estamos sorprendidos, antes nos decían que primero se tendría que ir a por la ONU», reconoce David Barnouw, portavoz del Instituto holandés de Documentación Bélica. Fue un informe precisamente de su centro en 2002 el que provocó el primer terremoto político al adjudicar gran parte de responsabilidad a los soldados de su país, lo que provocó la caída del Gobierno de Wim Kok. Por su parte, el Ministerio de Defensa holandés enmudeció ayer, analizando la sentencia antes de decidir qué pasos tomar. El histórico fallo no sólo abrirá las puertas a que otras víctimas puedan buscar el mismo tipo de amparo. Sobre todo, podría comenzar a cuestionarse la inmunidad de la ONU. De hecho, las Madres de Srebrenica se enfrentan a Países Bajos ante la corte suprema del país. Sus abogados buscan quebrar la inmunidad con una remisión a la Corte de Estrasburgo.

Una humillación nacional
Se ha convertido en la imagen de la vergüenza de los «cascos azules» en su historia reciente. En víspera de la masacre de Srebrenica, el oficial holandés al mando, el coronel Thom Karremans, fue filmado brindando por la paz en una reunión con Ratko Mladic, en la que el genocida aparece gritando al acobardado representante de la ONU, al que le pide explicaciones. Durante el encuentro, Mladic degolló un cerdo frente al general, una imagen clara de lo que les iba a esperar a los musulmanes de Srebrenica. El pasado mayo, Karremans volvió a ver las imágenes en un debate en televisión, descrito por sus compatriotas como una humillación que pesa sobre Holanda.