Las Hurtado «retan» a Conesa por Jesús Mariñas

Supone una curiosa coincidencia: Fernanda y Teresa Hurtado exponen en Las Ventas, mientras que Carmen Conesa lo hace en el Centro Cultural Casa de Vacas de El Retiro.

Quizá todo está escrito y les tocaba unirse en los carteles culturales, por no decir taurinos, de Madrid, una villa que ya huele a fiesta. Aunque los más agoreros, supuestamente bien enterados, rumorean que existen diferencias entre la empresa de Las Ventas, que monta la mayor feria del mundo, y el Espacio Arte y Cultura que reunió a Vargas Llosa, Sánchez Dragó, Fernando Arrabal y Albert Boadella, de quien se espera un nuevo espectáculo satírico sobre sus andanzas madrileñas como director de los Teatros del Canal. A este último acto asistió Ana Botella con un modelo en tonos rojizos, muy acordes con la celebración e inéditos en ella. Además, el vestido también le sirvió para realzar la cena teatral posterior que Enrique Cornejo ofreció sobre el escenario del Reina Victoria. Tres años después sigue abarrotando «La ratonera». Es lo nunca visto y podría equipararse a las 60 representaciones ininterrumpidas de Londres. La alcaldesa lo pasó muy bien con Anne Igartiburu y las ocurrencias de Finito de Córdoba junto a Arancha de Benito, que impactó por su delgadez. «Sigo levantándome a las 7 para no dejar escapar ni un minuto», reconoció Botella ante el restaurador José Luis, que se repone de una infección renal. Vuelve a ser el jovial de siempre con su local recién abierto en Doctor Fleming. También celebra el centenario de Paternina, el tinto preferido por aquella extraña pareja que conformaron Antonio Ordóñez y Hemingway.

Volviendo a las exposiciones, las hermanas Hurtado costumizan viejas fotos y grabados con rutilancias de Swarosky, y las exponen en Las Ventas, cerca de donde Maite Turrez, bien apoyada por Carlos Abella, ofrece una nueva visión detallista y fotográfica de los trajes de luces. «Curro Romero fue el más elegante dentro y fuera de la plaza», comentaron en la muestra. «¿Incluso más que Manzanares hijo?», pregunté, porque José Mari me parece «el más» de los jóvenes. «Curro encargaba al menos seis trajes por temporada, aunque no toreaba más de treinta tardes. Nadie superó su presencia y humildad», respondieron.

Por su parte, Conesa deslumbra en Casa de Vacas en su primera antología, en la que sobresale un retrato de Amparo Rivelles. A la inauguración acudieron muchos rostros conocidos, como Mario Gas, Elisenda Ribas, la luminosa Mireia Ros y un Josep Maria Flotats aún sorprendido de lo bien que estuvo Carmen cuando hizo de Stalin en el teatro.