Algo huele de maravilla en Mataró

De «Romeo y Julieta» a «La comedia de los errores» o «El Rey Lear», Mataró verá la eterna vigencia de Shakespeare 

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BARCELONA- William Shakespeare vive en sus textos y se resiste a morir. Las puestas en escena de sus versos cambian, se renuevan, se adaptan a los nuevos tiempos, pero su esencia permanece incólume. ¿Por qué? Porque el dramaturgo inglés trata a los hombres como si fuera un entomólogo con las cucarachas. A través de sus obras, taxonomizó todas las emociones básicas del hombre. Y desde entonces el ser humano no ha cambiado, por lo que su vigencia continúa.Realismo psicológico Existen dos tipos de creadores, los que describen y los que performan. Los primeros se limitan a leer e interpretar la realidad tal cual la perciben. Los segundos abominan de esa realidad y se dedican a performarla para convertirla en algo más grande, más sensible, más vital. El primero repite fórmulas, el segundo crea emociones hasta entonces desconocidad. Shakespeare es parte del primer grupo. Cervantes sería, por ejemplo, parte del segundo. ¿Quién es mejor? Tanto da. Algún día el hombre cambiará y Shakespeare será un dramaturgo desfasado. No hay problema, aún falta mucho tiempo para eso.Una semana de locosLa prueba de la larga vida del bargo inglés se puede ver a partir del martes en Mataró. El Festival Shakespeare llega a su octava edición con doce propuestas internacionales de carácter multidisciplinar. La Basílica de Santa María volverá a acoger los espectáculos hasta el día 18. La venta de entradas se ha disparado en los últimos días y todo está listo para volver a demostrar que hay mil formas de poder leer a Shakespeare. Carme Portaceli, Sanchis Sinistierra, Xavier Albertí, Oskaras Korsunovas, Anna Mele son algunos de los creadores que han dado una nueva vuelta de tuerca a la lírica shakespiriana.Una «hijísima» para el estrenoEl gran Peter Brook fue director de la Royal Shakespeare Company y sus montajes de «El Rey Lear» o «Timón de Ateneas» son antológicos. Su hija, Irina Brook, ha heredado ese amor por Shakespeare y será la encargada de abrir el festival. «Tempête» es una adaptación «sui generis» de «La Tempestad». Con un elenco de cinco actores, Brook agiliza la escena y convierte a Próspero y Mirando en dueños de una típica pizzeria italiana. Sube el grado grotesco que ya tiene la obra, para hacer una pieza con gran nervio y colorido. «La obra es una de las piezas más mágicas y místicas de Shakespeare. Cada uno tenemos nuestra propia manera de mirar al dramaturgo inglés. El mío es tecnicolor, profundo, cómico y romántico», aseguró Brook.Carteras y maletasEl resto de montajes del festival son de lo más diverso. La compañía A4Mans llevarán a Shakespeare a la calle al situar diez actores en diez escaparates para recitar monólogos de «Julio César», «Otelo», «Noche de Reyes» o «Ricardo III», entre otras. Además, el lituano Oskaras Korsunovas traerá su «Hamletas», una adaptación cruel, salvaje y de carácter contemporáneo de la tragedia del príncipe danés. El jueves le tocará el turno al turco Ovliakuli Kodhakuliev y su adaptación de «El rey Lear» con la actriz Anna Mele como gran estrella. Un día después, los jóvenes de la compañía Waltzing Teatre defenderán su poética versión de «Romeo y Julieta». El mismo viernes, Xavier Albertí protagonizará una lectura dramatizada de «El gos geomètric», un texto de Agustí Bartra que, a través del personaje de Caliban, de «La Tempestad», nos habla de la tragedia del hombre contemporáneo.Gran fin de fiestaEl festival se cerrará con «La comedia de los errores», de la compañía Parking Shakespeare. José Sanchís Sinistierra presentará «Próspero sueña Julieta (o viceversa)», tres textos unidos en que célebres personajes del dramaturgo inglés son abandonados en un universo desolador y beckettiano. Después le tocará a un espectáculo de marionetas con la compañía chilenoargentina El Chonchón y su «Juan Romeo y Julieta María». Los tres últimos espectáculos serán una «El somni d'una nit de primavera», del Cor de la Ciutat de Mataró; una nueva colaboración de Carme Portaceli y Dani Nel·lo y el monólogo de Arnau Vilardebò.