Tusk el primer líder reelegido desde 1989

El primer ministro polaco, Donald Tusk, acompañado de su mujer y su hija, atiende a la Prensa tras votar ayer
El primer ministro polaco, Donald Tusk, acompañado de su mujer y su hija, atiende a la Prensa tras votar ayer

MADRID- Un hito en la historia de Polonia. El liberal Donald Tusk se convirtió ayer, según un sondeo difundido por la televisión pública TVP, en el primer jefe de Gobierno polaco en conseguir ser reelegido en las urnas desde la caída del comunismo en 1989. Su partido, la Plataforma Ciudadana (PO), aventaja en más de nueve puntos a su sempiterno rival, Jaroslaw Kac-zynski, líder de la ultraconservadora Ley y Justicia (PiS). Según el sondeo a pie de urna, los liberales se habrían hecho con 212 de los 450 diputados del Parlamento polaco en las elecciones legislativas celebradas ayer.

Aunque los resultados oficiales no se conocerán hasta hoy, el primer ministro compareció ante la televisión para celebrar su victoria. «Me gustaría dar las gracias a todos los que nos han votado y a aquéllos que no, porque todos juntos trabajaremos por Polonia cuatro años más», aseguró Tusk.

Ante la falta de mayoría absoluta, el líder liberal intentará reeditar su actual coalición con el Partido Agrario. «A partir del lunes [por hoy] empezaremos las conversaciones sobre una coalición, aunque queremos esperar a los resultados oficiales», precisó Tusk.
Y es que la población asocia a Tusk con la prosperidad que vive Polonia, el único país de la UE que escapó a la recesión en 2009. El «boom» polaco es fruto de las ayudas europeas y la reducción del impuesto de sociedades, que ha favorecido el nacimiento de una joven clase empresarial.

El líder liberal promete proseguir las reformas económicas para consolidar a Polonia como motor económico de la región y socio estratégico de la UE, que, precisamente, preside Varsovia durante este semestre.

Mientras Kaczynski, que en la campaña despertó las viejas rencillas con Alemania y Rusia, reconoció su derrota en una breve declaración. «Una parte significativa de la sociedad ha decidido que el rumbo que lleva en estos momentos el país es correcto y nosotros aceptamos el resultado», aseguró escuetamente.

El día comenzó con una alta participación. A las dos de la tarde, un 2,7% de los más de 30 millones de polacos llamados a las urnas habían depositado ya su voto. Los electores tenían que elegir a los 460 diputados y 100 senadores.

La jornada electoral se desarrolló con normalidad a excepción de dos avisos de bomba que finalmente resultaron falsos, y que obligaron a intervenir a los artificieros y cerrar temporalmente dos locales electorales ante la presencia de un paquete sospechoso.
A mucha distancia de los dos grandes partidos, se encuentra el Movimiento Palikot (10,1%), la gran sorpresa de estas elecciones, que defiende un programa liberal y anticlerical. En cuarto lugar, se sitúan los socialdemócratas del SLD (8%), que no levantan cabeza desde su derrota en las generales de 2005. Por último, el Partido Campesino (PSL), socio menor del actual Gobierno, sumaría un 8,2%. Su líder, Waldemar Pawlak, expresó ya su intención de repetir coalición con los liberales. «Es posible una coalición con la PO, pero tenemos que pensarlo con cuidado», declaró.

 

Otra derrota para Kaczynski
De poco han servido las proclamas euroescépticas y nacionalistas al ultraconservador Jaroslaw Kackzynski. Su discurso catastrofista, que tanta acogida tiene entre campesinos y jubilados, poco tenía que hacer contra un Gobierno al que se le atribuye la prosperidad del país. Por segunda vez, Tusk le deja relegado a líder de la oposición en el Parlamento.