Zapatero pide un esfuerzo colectivo y garantiza que «el modelo social y constitucional» no quebrará

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha asegurado hoy que comprende la impaciencia ciudadana por ver "el final del túnel", pero ha pedido confianza en las reformas y ha reclamado colaboración a la oposición para desmentir el augurio de que en España habrá una generación perdida.

En su último discurso como jefe del Ejecutivo en un debate sobre el estado de la nación, ha repasado las iniciativas adoptadas contra la crisis y ha anunciado, sin mayores concreciones, otras nuevas para proteger a quienes no pueden pagar sus hipotecas, apoyar a las pymes y los autónomos ante la morosidad de los ayuntamientos y proponer una regla de techo de gasto para las comunidades autónomas.

"Tarea suficiente para los meses que quedan por delante", ha subrayado Zapatero en alusión a su deseo de agotar la legislatura.

En una hora larga de intervención, ha pedido diálogo social, lealtad a las autonomías y colaboración institucional al margen de las "urgencias políticas", ya que, en su opinión, esa cooperación será necesaria también después de las elecciones, "gobierne quien gobierne entonces".

"Todos deberemos rendir cuentas de nuestra actitud", ha advertido al líder del PP, Mariano Rajoy, a quien ha reclamado concreción en sus propuestas para poder tener un diálogo "verosímil".

Tras agradecer a los nacionalistas su responsabilidad al apoyar el Gobierno a pesar de sus discrepancias, ha considerado necesario un "esfuerzo colectivo"para desmentir que España vaya a tener una "generación perdida", como augura el Fondo Monetario Internacional.

"Mi opinión es que no vamos a perder una generación, la generación de los jóvenes que tienen una alta formación", ha subrayado.

Zapatero ha tratado de hacer un diagnóstico realista de la situación económica en un momento en el que, a su juicio, el estado de la nación debería llamarse estado de la lucha contra la crisis.

Ha reconocido que la tasa de paro es "inasumible", el ritmo de la recuperación sigue siendo "demasiado lento"y la crisis no será superada hasta que no haya creación neta de empleo.

Entre los datos para el optimismo, ha destacado que la economía crece gracias al empujón del sector exterior, de las exportaciones y del turismo y ha confiado en que la recuperación se acelere en la segunda mitad de 2011, hasta situar el crecimiento interanual del cuarto trimestre unas décimas por encima del 1,5 por ciento.

En el lado negativo, la debilidad de la demanda interna, la incertidumbre de los mercados de la deuda soberana por la crisis griega y las consecuencias del estallido de la burbuja inmobiliaria y del excesivo endeudamiento de empresas y familias.

Frente a otros países con problemas en su deuda soberana, Zapatero ha recalcado que España lleva cinco trimestres creciendo, aunque lo haga a menor ritmo que las grandes economías europeas.

Cambios en el sistema financiero
En este contexto, ha defendido los cambios en el sistema financiero, la reforma laboral y las medidas de consolidación fiscal y ha ratificado su promesa de mantener la máxima cohesión social, momento en el que ha despertado los primeros aplausos de la bancada socialista.

"Todas las reformas necesarias, sí, pero no a costa de romper los equilibrios sociales básicos de nuestro mercado de trabajo o de quebrar nuestro modelo social y constitucional. A costa de eso no", ha proclamado.

Entre los proyectos de futuro, ha anunciado que en el Consejo de política fiscal y financiera de julio propondrá a las comunidades una regla de techo de gasto similar a la del Estado y los ayuntamientos y ha avanzado medidas en favor de los emprendedores.

Sus compañeros han vuelto a aplaudir a Zapatero cuando ha anunciado que se protegerá a los hipotecados con problemas, sin perjudicar la solvencia de los bancos, y cuando ha ratificado su compromiso con la democracia representativa, aunque sea "perfectible".

Zapatero ha dedicado varios minutos de su discurso al movimiento 15-M, que, ha dicho, forma parte "de la fisiología y no de la patología de nuestro modelo de convivencia".

Ha admitido que no comparte buena parte de sus demandas, pero ha remarcado que "reivindican, en el fondo, el valor de la política".