La obra de Gaya convive con la de sus grandes maestros en Las Claras

Medio centenar de obras del pintor Ramón Gaya se pueden contemplar en armonía con las piezas realizadas por Velázquez, Rembrandt, Goya, Sorolla, Nonell, Rosales, Solana o Picasso, los grandes maestros y referentes del artista murciano.

La «Tentación de Santo Tomás de Aquino» de Velázquez y detalle de «Cabeza de hombre que grita» de Rembrandt
La «Tentación de Santo Tomás de Aquino» de Velázquez y detalle de «Cabeza de hombre que grita» de Rembrandt

Y es que la muestra, «Deja en mis ojos su mirada», que hoy será inaugurada en el centro cultural Las Claras de la Fundación Cajamurcia y que se podrá ver hasta el 9 de enero, ayuda a comprender de forma inmediata las obras que admiró y «el diálogo que planteó con las fuentes de las que ha bebido», indicaron ayer sus comisarios, el catedrático de Historia del Arte de la UMU, Cristóbal Belda, y el director del Museo Ramón Gaya, Manuel Fernández-Delgado, durante la presentación.

De entre todos los artistas respetados por Gaya, Velázquez ocupó el primer lugar. Por ello, la joya de la exposición es, sin lugar a dudas, «Tentación de Santo Tomás de Aquino», del pintor sevillano (1633) que se exhibe junto al «Homenaje al Velázquez de Orihuela» (1990) y «La mano de Doña Mariana» (1998), de Gaya. Del mismo modo, ocupan un lugar central en la muestra el aguafuerte de Rembrandt «Cabeza de hombre que grita» (1631) que cohabita con el «Homenaje a Rembrandt» de Gaya (1968); «Mujer desnuda sentada con la cabeza apoyada en la mano», de Picasso (1934), y «Santas Justa y Rufina», de Goya (1817).

Del resto de piezas, que no son de Gaya, sobresalen «Raquel Meller», de Sorolla (1918); «San Pedro», de José de Ribera (1635); «Consuelo», de Isidre Nonell (1901); «Mientras rula no es chamba», de José María Sobejano (1931); «Mujeres de la vida», de José Gutiérrez Solana (1932); «Verónica», de Salzillo (1756), y «Máxima Martínez de la Pedrosa», de Eduardo Rosales (1860). Por último, se puede descubrir una anónima estampa japonesa con una batalla de samuráis (siglo XVIII), de una colección particular valenciana, y dos esculturas romanas de finales del siglo I a. C. procedentes del Museo del Teatro Romano y del Arqueológico municipal de Cartagena.

El resto de las obras procede de los Museos del Prado y Sorolla (Madrid), Diocesano de Orihuela (Alicante), Ramón Gaya (Murcia) y de Montserrat (Barcelona), de la fundación Mapfre y de la Biblioteca Nacional, así como de Cajamurcia, el Gobierno de Murcia y colecciones privadas de Valencia, Barcelona, Murcia y Madrid.

Fernández-Delgado subrayó la necesidad de la muestra «para que la gente aprecie la importancia de la obra de Gaya». Asimismo, añadió que «la exposición justifica toda la pintura del artista que fue su propio formador e insistió en temas, autores y cuadros». Por su parte, Belda desveló como anécdota que «Gaya tuvo un cierto recelo hacia los historiadores y críticos de arte». «Para él la pintura estaba por encima de todo», apostilló. De la faceta poética del artista indicó que «lo que no podía expresar con el pincel, lo hacía con la escritura».

Guiños a otros artistas

Junto a los homenajes a los que Gaya consideraba los tres más grandes maestros de todos los tiempos, Rembrandt, Velázquez y Tiziano, se pueden observar también otros guiños a artistas como Bellini, Masaccio, Van Eyck, Degas, Constable, Corot, Murillo, Van Gogh, Cézanne, Eduardo Rosales, José Gutiérrez Solana, Nonell, Seurat y Sesshu, a escritores como Cernuda o Max Jacob y a músicos como Stravinsky.

Por último, el gerente de la Fundación Cajamurcia, Pascual Martínez, subrayó que «en el centenario del nacimiento del artista se han movido 400 de sus obras en las 8 exposiciones que se han hecho». A su vez, afirmó que los miércoles tendrán lugar visitas guiadas gratuitas a la exposición.