El «grande» más abierto

El campo de Congressional, situado en las afueras de Washington DC, acoge desde hoy el segundo «grande» de la temporada golfística y el más complicado. El US Open es el torneo más exigente ya que la USGA, organizadora del evento, suele dificultar al máximo los campos para los profesionales con calles muy estrechas, densos «roughs» y «greens» duros.

Sergio García, ayer, durante la jornada de entrenamiento
Sergio García, ayer, durante la jornada de entrenamiento

La representación española en Bethesda la forman Álvaro Quirós, Miguel Ángel Jiménez y Sergio García. El castellonense se clasificó a última hora para el torneo, a través de la última previa, y se convierte en el único golfista que ha disputado todos los «grandes» del siglo XXI gracias a la ausencia de Vijay Singh. García llega con buenas sensaciones a Congressional y con sensibles mejoras en su «putt», un palo que le ha llevado por la calle de la amargura, por lo que no se le puede descartar.

Quirós se ha mostrado optimista después de tomar contacto con el campo y si mantiene sus «drives» en la calle también habrá que tenerle muy en cuenta. Jiménez, por su parte, llega con discreción a la cita y se puede esperar todo de él. La organización ha colocado a los tres españoles en el mismo partido el jueves y el viernes. Hoy saldrán desde el «tee» del 1 en el turno de tarde, por lo que sus 18 hoyos coincidirán con la retransmisión televisiva.

El US Open es un torneo impredecible por su dificultad, por lo que el elenco de favoritos es muy amplio. El defensor del título es Graeme McDowell, que ha vaticinado que nadie podrá batir al campo. Los tres mejores jugadores del mundo –Donald, Kaymer y Westwood– saldrán juntos y podrían intercambiar posiciones en la lista mundial según los resultados del torneo.

La atención mediática y del público estará centrada en el partido estelar, un duelo de pegadores entre Phil Mickelson, que asegura estar fino con el «putt», una afirmación que le hace subir como la espuma en las casas de apuestas; Dustin Johnson, al que el destino le «debe» un «grande» después de lo que vivió el año pasado, y Rory McIlroy, la promesa norirlandesa que asegura haber olvidado lo sucedido en Augusta.