Tornados: la huella de la devastación

Más de 312 en apenas 24 horas en EE UU. Los principales científicos del país analizan el suceso días después, aunque confiesan desconocer todavía cómo se vuelven tan violentos 

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Destrucción, es lo único que dejan a su paso. La última semana de abril ha dejado casi tres centenares de muertos y otros tantos desaparecidos en EE UU por culpa de los tornados, que han batido récords: 312 en apenas 24 horas. Los expertos se hayan en pleno estudio del fenómeno que ha dejado devastados 12 estados. Pese a que señalan que se encuentra en la época, «son comunes siempre que hay fuertes tormentas eléctricas. De febrero a marzo, en los estados del sur (Alabama, Missisipi y Georgia), de abril a mayo en las grandes llanuras (Texas, Oklahoma y Kansas) y de mayo a junio, en los estados del norte. Pero, con las condiciones óptimas ya mencionadas, pueden darse en cualquier momento», explica Thomas W. Schimidlin, meteorólogo del Departamento de Geografía de la Universidad del Estado de Kent, en Ohio. Para poder predecirlos «se analizan con detalles las imágenes de satélite y de radar meteorológico para analizar las primeras señales de focos convectivos organizados», apunta Francisco Martín León, de la Aemet.


Pese a conocer su origen, los científicos poco saben del cómo y por qué exactamente se forman. Brynn Kerr, meteorólogo del Centro de Predicción de Tormentas a Gran Escala de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOOA por sus siglas en inglés) de EE UU, manifiesta que «aún nos quedan cosas por saber de los tornados. Ahora mismo llevamos a cabo intensivos estudios sobre lo que ha ocurrido para conocer sus causas y poder predecir nuevos incidentes». Los cambios repentinos de viento y la fuerte inestabilidad atmosférica, claves en la formación de tornados, no se pueden predecir de un año para otro.
Además, como explica Joshua Wurman, uno de los principales científicos atmosférico mundiales del Centro de Estudios de Grandes Fenómenos Meteorológicos de Colorado (EE UU), «normalmente los tornados tan sólo recorren unos pocos kilómetros, pero según el grado pueden llegar a los 100 km y durar más de una hora. Aún nos queda mucho por saber acerca de su virulencia y qué influye en la misma». En la actualidad, Wurman estudia la información obtenida de los últimos fenómenos dentro el proyecto Vortex 2, en el que participan unos 50 científicos que han recogido más una docena de terabits en datos.