Una boda «top secret» por Jesús MARIÑAS

Los 400 empleados que trabajaron en el enlace de Marta Ortega firmaron un contratro de confidencialidad de 10 años

Pese a la perfecta organización, en el enlace entre Marta Ortega y Sergio Álvarez se impuso la típica discreción de la familia. Eran las 20.10 cuando la novia llegaba acompañada de su padre, Amancio Ortega, que eligió un chaqué para la ocasión. El vestido de Marta, su secreto mejor guardado, fue obra de Narciso Rodríguez, a quien ella eligió por su sencillez y sabrosura valiente. El diseño fue de color blanco con una manguita corta abullonada y un gran escote de tipo corazón. Como complemento utilizó unos largos guantes transparentes. Se mostró muy agradable y, al igual que su padre, no dejó de sonreír y saludar a toda la gente que los esperaba a las puertas del Pazo de Anceis, donde se celebró el enlace. También los presentes recibieron con entusiasmo a la madre de la contrayente, Flora, que llegó sola con un traje de paillette dorado, que destacó su cabello rubio. Marta, sin embargo, optó por la melena recogida y la cara descubierta, aunque sí lució un tul ilusión que surgía de su nuca. El ramo de novia, bastante aparatoso y muy redondo, estaba formado por flores de paniculata. Sorprendió que la madre del novio no acudiera acompañada de su marido, sino de un joven vestido de esmoquin, lo que dio lugar a que se disparasen los rumores.

Desde Niza
Los más de 200 invitados empezaron a llegar a partir de las siete de la tarde repartidos en 25 autocares de la casa Mercedes-Benz, con cristales tintados, propiedad de Pedro Pombo, una empresa local de La Coruña. Entre los asistentes destacaron Carlota Casiraghi, que llegó puntual en un vuelo privado desde Niza, Athina Onassis y Ainhoa Arteta, acompañada su marido, el jinete Jesús Garmendia. Ésta fue la responsable de interpretar el Ave María de Gonoud al final de la ceremonia, que sólo fue seguida en directo por los 12 invitados que pudieron entrar en la ermita, mientras que el resto lo hizo a través de enormes pantallas de televisión repartidas en las 6 carpas. No sólo Arteta regaló su voz a los novios, también un coro gallego formado por siete personas interpretó las Cantigas de Alfonso X El Sabio. El resto de invitados provocaron desencanto al ser solamente intuidos, ya que no se les pudo ver en ningún momento. Una decisión que no sentó nada bien al centenar de vecinos que durante horas estuvieron esperando a las puertas y entre los que se encontraba la ganadora del penúltimo «Supervivientes», María José, a la que no le pareció justo el triunfo de Rosa Benito. «Dejaos ver, que llevamos mucho tiempo esperando aquí», decían los presentes, pero tal protesta no encontró ningún eco porque la concurrencia no se movió de sus asientos y accedía al pazo sin bajar de los vehículos.

Competiciones hípicas
Los 400 empleados que trabajaron para la organización del enlace firmaron un contrato de confidencialidad que durará 10 años. Es más, fueron contratados hace tres meses por la empresa belga Pro First para que todo estuviera a punto. Lo más sobresaliente del menú fue el típico Pitu asturiano, que es un mini pollo y una merluza de sabor especial.

La princesa del textil –que también podría ser emperatriz si se tiene en cuenta lo que algún día heredará– despidió su soltería con cuarenta amigos que le ofrecieron un pastel que la reproducía a modo de caricatura, una imagen que nada tuvo que ver con la elegancia de anoche en la boda.

Como ya adelanté hace días, la novia eligió a un diseñador americano para su día más especial: Narciso Rodríguez, un modisto que dejó España con un cierto sabor de fracaso cuando Loewe no supo oler su talento creativo tras tres años llenos de frustración. Sí mejoró con los paseos que por aquel entonces le dio una Carmen Baliño, que sí que supo intuir su potencial.

Tras la ceremonia y el banquete, la boda se remató en una de las carpas que habían sido decoradas con una serie de fotografías en las que la pareja aparecía inmortalizada en diferentes competiciones hípicas.


Una novia de 45.000 millones de euros
Su padre ostenta la séptima fortuna del mundo y Marta Ortega lleva años preparándose para heredar la empresa textil que Amancio Ortega fundó en los años 70. El imperio empresarial que heredará está valorado en más de 45.000 millones de euros, entre su marca estrella, Inditex y otra serie de activos inmobiliarios. Además, poco a poco el grupo gallego está cogiendo fuerza en el mercado asiático y ya está presente en 78 países de este continente.


Los detalles de una boda confidencial
Plasmas en el Pazo

La Ermita del Pazo de Anceis no pudo acoger a todos los invitados, por lo que se instalaron 6 carpas y 30 pantallas planas para que los asistentes siguieran el enlace.
250 invitados
asistieron al enlace, entre los cuales destacararon Carlota Casiraghi, Ainoha Arteta y Athina Onassis.
Merluza suprema
El chef Marcelo Tejedor elaboró una merluza de Celeiro con caldo de pimientos verdes y pilpil de limón. Cada pieza pesó más de 4 kilos.
Vino deluxe
Para el banquete optaron por un Pedralonga Rias Baixas (25 euros la botella, en la imagen) y un Roda I (40euros).
Bordados a medida
Marta y Sergio regalaron a los invitados uno pañuelo ribeteado en encaje de Camariñas personalizados con sus nombres.