Los altos cargos primero

La Razón
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Todo el que puede abandona el barco. Los que no lo hacen es porque no pueden. La debacle vivida en las comunidades, municipios y diputaciones gobernadas por el PSOE es la antesala de lo que sucederá en los gobiernos español y andaluz en unos meses. Una exministra socialista me hizo un comentario del que me apropio sin ningún rubor: «a la política hay que venir cotizado». El problema es que proliferan los «profesionales», no de la política sino del aparato del partido. Los que cuando se gana dicen: «¿qué hay de lo mío?» y creen que todo se circunscribe a un escalafón donde lo único que cuenta es el paso del tiempo. El drama surge en el momento de abandonar el poder. Los que llegan cotizados regresan a sus antiguos trabajos, pero hay otros que no tienen dónde ir. Creo que Rubalcaba debería montar una «Oficina Gubernamental para la Colocación de Altos Cargos». Estamos asistiendo a la descomposición del zapaterismo, que algunos abrazaron con la misma fe que ahora lo abandonan. No hay que sorprenderse porque la ingratitud es algo corriente, aunque no sólo en política.