Nicolas Cage un actor por arte de magia

Pocos pueden presumir de formar parte de la familia Coppola. Sólo tíos, primos, Francis Ford Coppola, abuelos, sobrinos, Sofia Coppola, yernos, consuegros y Nicolas Cage. Uno de los actores más peculiares y populares de Hollywood pasó ayer por Barcelona para presentar su última película, «El aprendiz de brujo», una cinta de aventuras con toques de comedia.

El mismo equipo que triunfó con «La búsqueda», el productor Jerry Bruckheimer, el director Jon Turteltaub y su estrella, regresa así con otro «blockbuster» en busca de reventar todas las taquillas.Cage interpreta a un mago milenario, discípulo de Merlín, que tiene que enseñar a un joven universitario todos los secretos de la magia antes de que las fuerzas del mal acaben con el mundo. «La película es un homenaje a mi padre, a la relación entre maestro y alumno. Cuando era pequeño ya me enseñó quienes eran Fellini, Picasso y Orson Wells, y abrió mi mente», aseguró el actor, que vino acompañado, además de Bruckheimer y Turteltaub, por Alfred Molina, el villano de la película, y Jay Baruchel, el joven aprendiz.Cage es el promotor de la película y también la produce. Incluso cedió su Rolls-Royce de 1935 para que protagonizara una espectacular persecución de coches por el centro de Manhattan. La razón: le encanta hacer películas familiares. «Es un público muy entusiasta, muy enérgico. Se te acercan, te dan las gracias, te piden una secuela. Me encanta poder variar y pasar de papeles más dramáticos a otros más ligeros», dijo Cage.La culpa la tuvo James DeanAún así, a la hora de plantear el personaje, tuvo largas discusiones con Turteltaub. «Yo quería darle un matiz un poquito más oscuro y atormentado, pero Jon me insistía en que nos mantuviésemos en un tono más divertido», confesó. El director, que conoció a Cage como estudiante en el mismo instituto, tiene su propia versión. «Nick siempre ha tenido problemas con la autoridad, desde los 16 años. Cada vez que trabajamos juntos me obliga a ir un poquito más lejos, probar cosas que no he hecho todavía», comentó Turteltaub.El actor es un hombre muy intenso, de apariencia ausente, que escucha con la boca abierta y los ojos alucinados. A veces hasta da miedo, pero entonces es capaz de contar tres anécdotas divertidas en un minuto y desarmarte. «Mi profesora de arte dramático del instituto me gritó: "Coppola, ya puedes quedarte sentado, nunca llegarás a nada», aseguró con cierto tono de revancha.Turteltaub recordó cómo ganó a Cage en la primera audición que hicieron los dos para un papel protagonista. Era la época del instituto, «y Cage era demasiado "cool"y pasota. Me dieron el papel a mí», recordó Turteltaub. «Aprendí mucho viéndole actuar desde la platea. En una escena dramática, para simular que lloraba, se tapó la cara con las manos, un recurso que utilicé en "Corazón salvaje"y volvió loco a David Lynch», contestó Cage con su particular sentido del humor.A los seis años ya sabía que quería ser actor, porque no hacía más que ver la tele y su obsesión era encontrar un medio de poder meterse dentro. Aunque la auténtica revelación no llegaría hasta los 15, cuando vio «Al este del Edén». «El personaje que interpretaba James Dean me dejó descompuesto, tocó lo más hondo de mi alma. Nada, ni una canción de los Beatles, ni un libro, ni un cuadro me había afectado tanto emocionalmente», concluyó.