Aguirre y Gallardón se ofrecen a Rajoy para ganar las elecciones

El líder del PP avala la gestión presupuestaria del alcalde

Ni es la primera vez que el PP de Madrid pone sordina a sus diferencias internas y brinda su apoyo y su trabajo a Mariano Rajoy ni será la última antes de las elecciones del próximo año. El puñetazo en la mesa que el líder del PP dio el pasado mes de noviembre para reivindicar su autoridad y, sobre todo, la proximidad de las elecciones es medicina infalible para sellar uniones coyunturales como la que ayer se representó en una de las naves del Matadero, centro de artes escénicas de vanguardia. La presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, y el alcalde, Alberto Ruiz- Gallardón, coincidieron en colocar a Madrid como ejemplo de gobierno del PP, en reivindicar la necesidad del «cambio», en ofrecerse a Rajoy y hasta en prometer unidad. «Sólo el PP puede resolver los inmensos problemas que han creado los errores y el sectarismo del PSOE y para eso puedes contar con el compromiso de todo el PP de Madrid», dijo Aguirre. Antes el alcalde había hecho otro guiño a la unidad al afirmar, con una concesión a la ironía, que «ya no es una noticia» una foto suya con Rajoy y con Aguirre. Pero si a ella se suma el vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, como ayer ocurrió, sí que lo sigue siendo. Cobo y la presidenta y su equipo mantienen vivo su «pulso» a cuenta de polémicas como la del presunto espionaje o la provocada por las duras declaraciones del vicealcalde en «El País».Además del intercambio de guiños en los discursos, Rajoy y la cúpula madrileña –Aguirre, Gallardón y Cobo– posaron luego de manera distendida en un corrillo, al que se unió la teniente de alcalde, Ana Botella, y el jefe de Gabinete de Rajoy, Jorge Moragas. Y del que se «escapó» Cobo en cuanto pudo, reivindicado una vez más por el alcalde. Rajoy se aplicó el lema de pasar página después de la sentencia del TC sobre el Estatuto catalán y ni siquiera contestó a las bravuconadas de Montilla y de los nacionalistas. Fue más explícito al avalar la gestión presupuestaria y las obras de Ruiz-Gallardón.