Estrasburgo apoya que la Iglesia elija los profesores de Religión

Desestimado el recurso de un ex cura que hablaba contra el celibato

MADRID–El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo, sentenció ayer que España no violó el convenio de Derechos Humanos cuando no renovó el contrato como profesor de Religión de un ex cura públicamente contrario a la doctrina católica sobre el celibato sacerdotal. El texto de la sentencia afirma que el demandante, José Antonio Fernández Martínez (Cieza, 1937), sacerdote secularizado, casado y con cinco hijos, tuvo que ser consciente «de las particularidades de la relación laboral en este tipo de puesto y del derecho del obispo de proponer o no a los candidatos». El obispado de Cartagena dejó de designarle como profesor en 1997, después de que publicase un artículo en 1996 en la prensa murciana contra la disciplina del celibato sacerdotal. En el artículo aparecía en una foto, junto con su familia, en un acto del Movimiento Pro Celibato Opcional, asociación de la que es miembro y que hace campaña contra esta doctrina católica. El abogado de Fernández, José Luis Mazón, presentó ante el Tribunal de Estrasburgo una demanda invocando los derechos al respeto de la vida privada y familiar, a la prohibición de la discriminación, a la libertad ideológica y de expresión, y a un juicio justo del convenio de Derechos Humanos. De los siete jueces en la sala tercera del tribunal, sólo el español Alejandro Saiz Arnaiz afirmó que la falta de renovación «fue una violación» del derecho a la vida privada y familiar.

Este caso sienta jurisprudencia para otro similar: el de Resurrección Galera, que el Tribunal Superior de Justicia andaluz exige que sea readmitida como profesora de religión en Almería pese a estar casada con un divorciado (a ojos de la Iglesia, un hombre aún casado con su primera mujer). La Iglesia y el Estado han anunciado que recurrirán en Estrasburgo el mandato del tribunal andaluz. Estrasburgo también ratificó en 2009 que la presencia de crucifijos en las escuelas públicas italianas no es contraria a la libertad de pensamiento y religión.

El abogado del ex sacerdote, José Luis Mazón, es famoso por su afición a las causas laicistas extremas. En 2010 denunció al Colegio de Abogados de Murcia por tener un santo patrón (San Raimundo de Peñafort) y celebrar sus fiestas. El juez José Miñarro desestimó sus acusaciones y dedicó varias páginas en su sentencia a alabar la figura del santo dominico del siglo XIII. Ese mismo año año, Mazón pedía en los tribunales murcianos la demolición de la gran estatua del Cristo de Monteagudo. También preside la entidad que ha denunciado al obispo de Alcalá por su homilía de Viernes Santo. Es buena publicidad para ganar clientes del laicismo más radical.


Seis años dando clase
José Antonio Fernández se ordenó cura en 1961. En 1984 pidió permiso para dejar el sacerdocio. La dispensa tardó 13 años en llegar, pero él ya se había casado en 1985. De 1991 a 1997 dio clases de Religión en institutos, hasta perder la confianza de la Iglesia. Después, trabajó en un museo. Se jubiló en 2003.