Sangre fácil

Dirección: Bill Condon. Intérpretes: Robert Pattinson, Kristen Stewart, Taylor Lautner, Nikki Reed, Jackson Rathbone. EE UU, 2011. Duración: 117 minutos. Drama/Fantástico.

La Razón
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Pasito a pasito, Bella y ese vampiro anémico y gazmoño consiguen hacer aquello en esta nueva entrega de la ya medio desfallecida saga por lo que millones de fans en el mundo suspiraban anhelantes: contraer matrimonio de blanco y mantener relaciones íntimas. Pero tampoco hay que abusar demasiado. Con todo, la chica se queda prontísimo embarazada (y decide no abortar aunque no sepa qué criatura viene de camino), mientras Jacob el licántropo sigue relamiéndose por sus huesos y los hombres lobo le declaran la guerra al bebé antes incluso de haber nacido. Bueno, en esencia, he aquí el argumento de «Amanecer», una nueva ración de lo mismo sin más pretensiones que las de satisfacer a cuantos jóvenes andan engachados al fenómeno, que son legión, por cierto. Pattison muestra de vez en cuando cara de cansancio (o fastidio, vayan ustedes a saber) mientras el filme avanza como buenamente puede hacia un final –ya lo intuíamos por el numerito del título– abierto y bastante previsible incluso para aquellos que no hayan leído la novela que adapta. El correspondiente chorreo de efectos especiales, algún que otro torso desnudo pero muy recatado, un poco de sangre fresca o embotellada y paren de contar. Stephanie Meyer, sin embargo, no deja de sumar dólares a la cuenta bancaria. Y todavía le queda otra. ¿O habrá sorpresa adolescente final? Ay.
 

lo mejor:
la saga ha llegado a un punto en que a sus fans les da ya lo mismo lo que le cuenten y cómo
lo peor:
el paulatino bajonazo de estos filmes no hace presagiar nada bueno sobre el siguiente