Construyendo que falta hace

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Ojalá que no se nos contagie de Inglaterra el viejo enfrentamiento de los radicales con la Policía y que ésta sea respetada. Aquí ya hubieron malestares entre algunos de los autodenominados «indignados». Pidieron responsabilidades políticas y judiciales acerca de lo que consideraron «cargas policiales» contra ellos. Menos mal que, por órdenes de arriba, fueron desalojados sin antidisturbios ni detenciones pese a haber mantenido durante semanas un campamento ilegal. Algo loable y heroico por la parte policial. Pero muchos pasos anuncian que minorías con diferentes intereses se están aprovechando de este movimiento que estuvo apoyado en un principio por gran parte de la sociedad porque significaba por fin un despertar de España harta de corrupción, desempleo, falta de libertad al opinar diferente de quienes ostentan el poder, injusticias, indefensión… Algunos van a sumarse a la marcha «Anti-Papa» pese a que la excusa del gasto público ha quedado desbancada por la cantidad de empleo y beneficios económicos que aportará la JMJ, y porque el Papa viene «sólo» a traer el mensaje de Cristo a tantos jóvenes desorientados que quieren la felicidad que no encuentran en las adicciones (España ostenta el dramático récord de consumo de cocaína). Quien quiera vivir un acontecimiento único ¡que lo disfrute! y quien no, en vez de protestar, podría emplear su tiempo en voluntariados. Construyendo. Acompañando a personas en hospitales o residencias, por ejemplo, que falta hace.