Antón García Abril: «Soy un músico español y universal sin complejos»

Antón García Abril
Antón García Abril

Ha concluido el encargo de la violinista americana Hilary Hahn (ganadora de 2 Grammys) y está en pleno proceso creativo de «Tres vuelos» para arpa y flauta a petición de Lyon & Hay, la compañía más importante de arpas del mundo. Este genio que no cesa, respetado, acreditado, premiado y biografiado, ha puesto la banda sonora a los mejores momentos televisivos de nuestra vida, como la memorable sintonía de «El hombre y la tierra». Como las teclas blancas y negras, alternamos preguntas y respuestas.

–La jubilación ni se le pasa por la cabeza...
–(risas) Si algo se hace a gusto, ¿por qué dejar de hacerlo? Además, a un compositor le satisface que los grandes intérpretes se acerquen a su música, porque son los grandes comunicadores de una obra.

–Es decir, que tiene cuerda... y viento para rato
–¡Hasta que el cuerpo aguante!

–...Y las semicorcheas
–Si el cuerpo resiste, las semicorcheas lo soportan todo, créeme.

–¿Se compone mejor por encargo o por inspiración pura y dura?
–La inspiración en el sentido romántico del término, no existe. La creación es un día a día, un «gutta cavat lapidem» trabajando en la ordenación del pensamiento con un sistema de arte-ciencia –como es la música– y mucho trabajo. Eso sí, sin vocación o intuición, no sale nada.

–¿Le molesta ser más conocido por sus sintonías y bandas sonoras que por sus piezas orquestales y de cámara?
–Todo lo contrario. Cuando he hecho series tan importantes como «Fortunata y Jacinta», «Anillos de oro», «El hombre y la tierra» y tantas otras, la escuchaban millones de ciudadanos. A uno de mis conciertos, ¿cuántos van? ¿Mil quinientos? El cine y la televisión son un medio de comunicación artística, netamente del siglo XX en adelante...

–Entonces, ¿«El hombre y la Tierra» no es su maldición de Tutankamon?
–¡Todo lo contrario! Le estoy muy agradecido a esa serie porque me hizo aprender muchísimo. Pero la gente cree que sólo hice la cabecera y no saben que compuse toda la música de los ciento y pico capítulos de Rodríguez de la Fuente. Ocho años trabajando codo con codo, con él.

–¡Aprendería todo del «lirón careto»!
–Aprendí muchísimo de la fauna y flora, y me ha dado grandes satisfacciones. Por donde viajo se emite esa serie.

–De haber nacido en Hollywood, ¿tendría cuatro estatuillas y sería nuestro Henry Mancini?
–¡Qué más quisiera Mancini que haber hecho «El hombre y la Tierra»!

–¿De qué música nueva se nutre un músico como usted?
–Me gusta todo lo bueno y repudio todo lo malo y lo vulgar.

–¿Le da igual Paco de Lucía, que Led Zeppelin o Mozart?
–¡Si es bueno, sí! Pero siempre, cada cosa en su sitio y en su momento. No se pueden mezclar los Beatles con Beethoven, porque es ridículo. Son plataformas distintas e incomparables.

–Y literariamente...
–Me gusta Góngora, Quevedo, Ángel González, Pepe Hierro... Esta mañana, precisamente, leía poesía del Siglo de Oro... Son versos dotados de un ritmo que te dejan en catalepsia total.

–¿Qué opina de los métodos de composición con ordenadores, sintetizadores...?
–Son herramientas muy buenas, pero yo trabajo como siempre: papel pautado, lápiz, goma de borrar y un piano. A la música hay que llamarla desde las propias entrañas de la música. Pero me encanta la tecnología avanzada.

–¿En qué momento se sintió como un «cordero entre lobos», por ir a contra corriente, con su «españolismo» musical, sin complejos?
–Mi punto de partida es nuestra cultura. La asimilada por las entrañas. No necesito letras de poetas alemanes, teniendo a mis poetas. Me siento un músico español y por ello, y sin complejos, universal.

–Compuso el himno oficial de Aragón.... ¿Le molesta que oficiosamente sea el de Labordeta?
–¡En absoluto! Tuve muy buena relación con él... Pero convendremos que fue una canción compuesta contra una dictadura, no para una democracia...

–¿De qué forma afecta la crisis a la música?
–Te diré una ironía: a los músicos o a los poetas no nos afecta la crisis; siempre hemos estado en ella. ¡Cómo no nos va a afectar, cuando los políticos lo primero que recortan es lo que creen inútil! A lo largo de la historia sólo pervive lo relacionado con la cultura.

–En 2013 cumple ochenta años... ¿Veremos un gran homenaje?
–Es algo que debe surgir con naturalidad, y sólo si son los demás quienes entienden que debe hacerse. Por eso no sé si será grande o pequeño.

–Pero ¿haberlo, habrá?
–Tengo unos hijos maravillosos, y especialmente es mi hija quien se está ocupando del proyecto. Ahí se verá lo que pasa.

–Cuando no está con el papel pautado, ¿dónde puedo encontrarle?
–Disfrutando de mis siete nietos, que junto con el octavo, que está en camino, llenan mi vida...

–¡Abuelazo!
–Realmente, después de la música son mi pasión. También disfruto de la naturaleza, las distintas estaciones con su generosidad... Y del teatro, la ópera y el cine español. El cine americano es mucho alarde de técnica, pero los contenidos no me llegan. ¿No vas a preguntarme por «Divinas palabras»?

–Cuente, cuente...
–Va por buen camino, si el director piensa que mi música y obra de Valle pueden coincidir con mi aniversario y el suyo... ¡Sería estupendo!

–¿Ésta ha sido mi pregunta más inteligente?
–¡No tengas la menor duda! ¿Y cómo se te ha ocurrido hacérmela? (risas).


Pasará el verano entre la «piscina voladora» que diseñó su hijo –y así la bautizaron sus nietos– de su casa, en Santiago de Compostela, donde dará un curso de verano, y luego en alguna playa de nuestras costas. «Como soy un poco friki, lo primero que meto en la maleta es mi iPad. He llegado a la tecnología en el momento justo: ni un minuto tarde ni uno pronto».