El fiscal recurre la absolución del etarra que confesó a Garzón que iba a secuestrar a un edil

Vigiló a su víctima desde octubre de 2007 a abril de 2008, tenía preparados los tranquilizantes para secuestrarla y un zulo listo para el cautiverio, pero renunció a seguir adelante únicamente por la presencia de los escoltas, nunca de forma voluntaria.

Arkaitz Goikoetxea
Arkaitz Goikoetxea

Con estos argumentos, la Fiscalía de la Audiencia Nacional anunció el pasado 4 de mayo ante la Sala de lo Penal que recurriría la absolución del etarra Arkaitz Goikoetxea, miembro del «comando Vizcaya», por el intento de secuestrar al concejal del PSE en Eibar (Guipúzcoa) Benjamín Atutxa.
El tribunal le condenó a a 22 años de prisión por distintos delitos, pero no por tentativa de detención ilegal y asesinato, al considerar que «existió un desistimiento de la actividad delictiva», pues sólo había iniciado con las vigilancias al concejal.
Durante el juicio se exhibió un vídeo en el que Goikoetxea reconocía a Garzón en las inmediaciones del «zulo» construido en Pazuegos (La Rioja) que pensaban secuestrar y «ejecutar» a Atutxa tras informar a la cúpula de ETA de que acudía al trabajo sin escoltas. En su declaración ante el tribunal, el acusado esgrimió que se limitó a repetir la declaración obtenida bajo supuestas torturas por la Guardia Civil.
Ahora, la Fiscalía del Tribunal Supremo ha hecho suyos los argumentos esgrimidos por el fiscal de la Audiencia Nacional Vicente González Mota y en un oficio del pasado 29 de junio acordó interponer el recurso por aplicación indebida de la figura del desistimiento.
El fiscal entiende que en ningún caso hubo desistimiento voluntario, como exige la jurisprudencia del Tribunal Supremo para apreciar esa eximente, sino que se abandonaron los planes del secuestro «por causas ajenas a la voluntad del acusado y sus secuaces». Para el Ministerio Público, la sentencia recurrida define con claridad el propósito criminal del etarra –quien reconoció a Garzón que fue «Txeroki» quien le dio la orden–, así como los primeros pasos de la acción criminal mediante las vigilancias efectuadas y la adquisición de los tranquilizantes. Además, recuerda, al acusado se le intervinieron varias armas de fuego. Fue, por tanto, una circunstancia externa (la presencia de los escoltas) la que hizo «inviable» la detención y asesinato del concejal socialista. «El acusado ni avisó ni alertó a su víctima», recalca la Fiscalía, y sólo desistió por una realidad «ni querida ni prevista» por Goikoetxea.