Botella garantiza la seguridad de Cofrentes pese al asalto ecologista

La delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Ana Botella, explicó ayer que «unas veinte personas llegaron a las 6.30 horas al perímetro de la central nuclear de Cofrentes y lograron penetrar los tres «anillos» de seguridad pertrechados de un radial.

Los activistas subieron a las torres a las 6.00 y bajaron a las 15.30, tras completar su pintada
Los activistas subieron a las torres a las 6.00 y bajaron a las 15.30, tras completar su pintada

Poco pudieron hacer los cuatro vigilantes que les salieron al paso y que no evitaron que quince activistas se encaramaran a la torre de refrigeración oeste. Uno de ellos, parece ser, era fotógrafo independiente. No había presencia de las fuerzas y cuerpos de seguridad cuando se produjo la acción. Solo vigilancia privada, que resultó herida con contusiones, ataque de ansiedad y un corte superficial de siete centímetros en el estómago ocasionado por la radial.

La delegada del Gobierno señaló que nunca se puso en peligro la seguridad de la central y que, al ver que eran activistas de Greenpeace, no fueron «reprimidos» con contundencia, y que no llegaron a puntos vitales de la central.

Preguntada y repreguntada sobre la seguridad de la instalación, concluyó que «también en el Pentágono cayó un avión».

Aunque en un segunda comparecencia una vez desactivada la emergencia nuclear, sobre las 18.30 de la tarde de ayer, la delegada insinuó que, si los intrusos no hubieran sido activistas de Greenpeace o supusieran una amenaza real, o hubieran intentado llegar al corazón de la central, el dispositivo de seguridad física «confidencial» hubiera sido mucho más contundente.

Ésta es la misma explicación que dio el portavoz de la central, Jesús Cruz, quien además incidió en que los activistas se dirigieron hacia las torres de refrigeración, lejos de los elementos nucleares de la central. Así mismo, Iberdrola insistió en que la central ha seguido funcionando mientras ha durado la protesta.

Los 16 activistas que participaron en esta acción, permanecían ayer detenidos en el cuartel de la Guardia Civil de Requena y hoy pasarán a disposición judicial. Greenpeace negó que se haya utilizado la violencia y recalcó que su acción demuestra que las centrales no son seguras y hay que pensar en su cierre.

 Por su parte, el edil de Seguridad de Valencia, Miquel Domínguez, acusó a la delegada del Gobierno de estar desaparecida.