Tapeo con glamour

Estética bodeguera, cocina de la abuela y presentación informal se dan la mano en Vino Tinto, un local muy «chic» cuya filosofía es el picoteo más selecto

Tapeo con glamour
Tapeo con glamour

Paseamos por la «Milla de oro» de la capital y entre escaparate y escaparate se abre el apetito. Si una contundente comilona da pereza con sólo pensarlo, la solución es bien sencilla: Vino Tinto, una neotaberna que acaba de abrir sus puertas dispuesta a lograr el triunfo de las comidas informales, pero sin renunciar a la calidad y al ambiente más selecto.
Cruzar la puerta significa adentrarse en el apasionante mundo del vino. Las paredes, revestidas de cajas de vino, de botellas y de corchos, hablan y nos cuentan la carta. Así, abducidos por la atmósfera vitivinícola, nuestro primer deber es optar por un buen caldo. Ya sea en botella o por copas, las opciones son incontables.


Con el primer trago se abre el apetito pero, por suerte, saciarlo es toda una satisfacción. Tanto en la barra como en cualquiera de sus comedores, Vino Tinto no defrauda a los paladares más exigentes. Para empezar, podemos optar por algún pincho frío, como el de queso brie con moras y coulis de frambuesa, o por los calientes. Entre estos últimos resulta difícil decidirse, pero hay algunos obligados que sería un pecado dejar escapar. Es el caso de los huevitos trufados con jamón, las croquetas de jamón ibérico o el solomillo con foie y caramelo de cebolla, una delicia en pequeño formato que, como el mejor perfume, nos deja con un agradable recuerdo.
Si queremos algo más grande para compartir, merece la pena decantarse por el revuelto de tortilla, aunque el pulpo a la brasa con aceite de pimentón de la Vera es un regalo perfecto para los apasionados de esta receta. Los que busquen algo con menos calorías tienen siete tipos de ensaladas para elegir, como la de mozzarella con tomate o la tibia con foie, setas y bacon crujiente al Pedro Ximénez.

A la brasa
Pero no hay que pasarse con los entrantes, ya que el restaurante Vino Tinto también tiene platos fuertes elaborados a la parrilla que no hay que perderse. El chuletón de buey al carbón de encina es delicioso y puede compartirse entre dos, pero cualquier otra opción es más que sabrosa, como el secreto ibérico o la hamburguesa Vinotinto, con carne cien por cien de vacuno. Los pescados también tienen su hueco en la parrilla. Es el caso del bacalao, la sepia o la lubina.
Aunque nuestra intención era sólo picar algo, ya es imposible echarse para atrás y renunciar al postre. Más aún si hemos ojeado la carta. Imprescindible saciar la curiosidad y probar el sorbete Vinotinto, elaborado a base de frambuesa y vino. Para los más clásicos, siempre queda la tarta de chocolate o la de queso.
 

>> Dirección. Calle Jorge Juan, 8, Madrid.
>> Reservas. En el teléfono 91 140 34 17.
>> Precio medio. 20 euros. Hay menú del día por 14,50 y menú degustación de 28 a 42 euros.
>> Web. www.vinotinto.es