Vall dHebron trabaja a medio gas entre protestas y desconcierto

El centro sólo atendió urgencias y pacientes ingresados. Los hospitales públicos están obligados por el ICS a «cerrar» durante cinco días no festivos

Unos 500 trabajadores de Vall d'Hebron y vecinos cortaron los laterales de la ronda de Dalt en defensa del sistema sanitario público
Unos 500 trabajadores de Vall d'Hebron y vecinos cortaron los laterales de la ronda de Dalt en defensa del sistema sanitario público

BARCELONA – Aunque ayer no era domingo, ni festivo, sí lo fue para el Hospital Vall d'Hebron. Las consultas externas y los quirófanos se cerraron a los pacientes y el laboratorio no funcionó. Ayer, sólo se atendieron urgencias –tanto en sala como en quirófano– y se asistió a los pacientes ingresados en planta. Unas 2.700 citaciones para visitas y pruebas tuvieron que reprogramarse. Una orden emitida por el director gerente del Instituto Catalán de la Salud, Joaquim Casanovas, el pasado 2 de septiembre así lo impuso como medida de ahorro.

Pero en medio de la calma que reinaba en los pasillos y los accesos del centro –rara por ser viernes– hubo desconcierto y malestar entre pacientes y trabajadores. «¿Por qué tengo que hacer fiesta? Yo quiero trabajar pero no me han dejado», apuntó una administrativa de la planta maternoinfantil. «Me han dicho que firmara un papel, pero me he negado. Yo no he escogido este día como festivo y el lunes voy a tener que hacer el doble de trabajo», sentenció.

El punto 2 de la orden del ICS insta al «establecimiento de cinco días laborales en que el centro funcionará con los mismos servicios que un día festivo». Los ocho hospitales público están obligados a ello antes de finales de año. La medida «implicará que estos días se cuenten como ‘de asuntos propios' o ‘de vacaciones' para el personal que no tenga que trabajar» por el descenso de la actividad. En este sentido, el director asistencial de Vall d'Hebron, Jaume Roigé Solé, señaló que los cinco días escogidos por el centro fueron consensuados con el comité de empresa y las juntas clínicas con el objetivo de no influir en el correcto funcionamiento del hospital. Pero muchos trabajadores no lo acataron así.

Unas 500 personas, entre personal sanitario y vecinos de Nou Barris y Sant Andreu, protagonizaron una protesta que se fue desplazando por el centro. Tras reunirse en asamblea en el recinto del hospital, los manifestantes accedieron al edificio central y, entre pitidos y cánticos, exigieron ver al gerente. Los atendió el director médico, Juan Fernández, que los emplazó a una reunión el próximo lunes. Pero la indignación de los protestantes los llevó hasta la ronda de Dalt y a cortar sus laterales durante una media hora.

Y es que, en el mismo punto 2 de la orden del ICS, se especifica que «si algún trabajador no desea disfrutar de fiesta estos días, se le facilitará que pueda cubrir, si es posible, los servicios asistenciales que permanezcan abiertos».Sin embargo, y expresado por los propios trabajadores, la protesta de ayer no respondió sólo a los perjuicios laborales sino a la sensación de que «el sistema sanitario se está desmantelando y la salud de los usuarios, que nosotros también lo somos, se está poniendo en riesgo». «Lo importante es que el número de personas que deben ser atendidas lo estén, y con garantía, y en el volumen que el hospital tiene previsto», declaró el conseller de Salud Boi Ruiz que negó asimismo que el «cierre» de Vall d'Hebron responda al afán de ahorro.

En la entrada del área general del hospital, un joven sanitario explicaba con amalibilidad a un anciano: «Hoy no pasan visita, aunque tenga la citación se ha anulado. Llame para pedir hora de nuevo y si quiere ponga una reclamación en atención al paciente», indicó el sanitario. El hombre debía realizarse una prueba ocular no urgente, llevaba un mes esperándola, pero se marchó tal y como llegó. «Se enviaron cartas y se llamó por teléfono para reprogramar las visitas pero no hemos llegado a todos», lamentó una administrativa. Una pareja que se había desplazado desde La Rioja para acudir a su cita también tuvo que dar media vuelta. Según Roigé, ayer sólo se presentó una docena de reclamaciones individuales frente a las 2.700 citaciones que se reprogramaron.


Por un copago a medida
En pleno debate político sobre cómo financiar el sistema sanitario, IESE presentó ayer un estudio que busca aportar luz sobre los diferentes tipos de copago, sus pros y sus contras. El informe, realizado por la profesora de la escuela de negocios Nuria Mas, compara su aplicación en múltiples sistemas, analiza sus consecuencias y lanza un conjunto de conclusiones para que en el caso de que España decida aplicarlo no caiga en error. De hecho, Mas no dudó que la medida se implantará en un futuro, pero que sólo se trataría de «un parche» porque la viabilidad del sistema requiere que se reforme. Así, de aplicarse, el copago debería tener en cuenta los enfermos crónicos y las rentas más bajas y protegerlos. Además, antes debería gravar las urgencias que la Atención Primaria porque una tasa no disuade en los casos realmente graves y menoscabar la medicina preventiva de Primaria.