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Henar Ortiz: «Si me vieron en el 15-M es porque estoy con ellos»

Filántropa, indignada, revolucionaria... Resulta difícil etiquetar a esta mujer que se muestra tal y como es a LA RAZÓN: «Tengo la obligación moral de luchar para que mi hija tenga un mundo mejor»

Henar Ortiz: «Si me vieron en el 15-M es porque estoy con ellos»
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Henar Ortiz es una mujer de causas justas. La empresaria, interiorista y diseñadora asturiana ha recibido a LA RAZÓN en la casa de acogida de Más que Chuchos (MQCH), una asociación protectora de animales con la que colabora estrechamente. A pesar de la tristeza que rezuma el lugar, Henar le intenta poner una sonrisa. Todo por sus amigos los perros, que buscan desesperadamente una familia de acogida. Hablamos con ella de su labor social, de negocios y también de crisis.

–¿Cuál es su papel en la asociación?
–El que haga falta, todos actuamos casi como «comodín». Pero me ocupo especialmente de las relaciones externas junto a mi compañera Sonia Avellaneda. Formo parte de MQCH desde que se fundó en 1997.

–¿Qué aporta Henar Ortiz a la lucha de Más que Chuchos?
–Todo lo que puedo. Hay que destacar la labor que los jóvenes voluntarios desempeñan en MQCH, con una generosidad y actitud dignas de mención. Así que pienso que es más lo que recibo, porque cada día, gracias a colectivos como éste, constatas que hay muy buena gente que aporta su esfuerzo para intentar conseguir un mundo mejor. Es gratificante.

–¿Se considera una filántropa nata?
–Soy como muchísima gente… ¿Filántropa? Me atengo a su propio origen etimológico: «Amor a la humanidad». Dígame, ¿qué persona de buena fe no puede ser filántropa?

–También ha trabajado codo con codo con el padre Ángel en numerosas ocasiones...
–Mi colaboración con el padre Ángel viene de hace muchos años, pues siempre fue amigo de mi familia. Como le conozco, nadie me tiene que contar cuáles son sus méritos, razón por la cual siento una gran admiración por él y por su obra social y muy orgullosa de poder ayudarle cuando me necesita.

–Y ha presidido la Asociación del Cáncer de Ribadesella, aunque por poco tiempo. Tuvo que renunciar a su cargo debido a las críticas suscitadas por su parentesco real, ¿cómo le afectó aquello?
–Acepté el cargo de presidenta local de la asociación de Ribadesella con una gran ilusión; es más, le puedo decir que probablemente haya sido la oferta de colaboración que por motivos personales –dos miembros de mi familia más querida y próxima, mi padre y mi hermana, fueron víctimas de esta terrible lacra– recibí como si fuese un regalo. Me puse a trabajar desde el minuto cero de aceptar el cargo, mi objetivo era que la entidad estuviera presente los 365 días al año. Con apoyo del Ayuntamiento hicimos un acto de presentación que fue reseñado en la Prensa asturiana al día siguiente. A partir de ahí, recibí una serie de presiones y decidí abandonar. He de aclarar que nunca tuve intención de restar protagonismo a nadie y, menos, a gente que lleva muchos años en esta actividad, pero a veces las cosas son así. Ahora bien: para evitar cualquier malentendido, hice pública mi renuncia y las causas que la motivaron.

–¿Cree que el abandono animal se debe a que la crisis también ha llegado a nuestros valores más primarios?
–Me temo que el maltrato o el abandono nada tienen que ver con la crisis, aunque entiendo que quizá se produzca un incremento de este último… Más bien al contrario, considero que los valores a los que alude eclosionan o salen del letargo en situaciones límite.

–En el aniversario del 15-M, usted se dejó ver en una manifestación por las calles de Oviedo, ¿pasaba por allí o se siente indignada?
–Si me vieron en el 15-M, ¡es que estaba en el 15-M! Junto a un montón de personas con diversidad de credo, opción y edad. Se trata de un movimiento transversal, con el que puedo decir que estoy de acuerdo en un porcentaje muy alto de sus propuestas y alternativas. Afortunadamente, no tenemos la verdad absoluta.

–¿Qué es lo que más le indigna de todo?
–Me indigna que una crisis financiera que han provocado unos pocos la tenga que pagar el conjunto de la sociedad; que se quieran eliminar las conquistas sociales de los últimos 50 años; que se quiera volver a la beneficencia y a la caridad, sustituyendo los derechos sociales. Me indigna que un país que presume de avanzado no potencie la investigación y nos haga volver a ser un país de servicios. Me indigna que quieran llevar de nuevo a la mujer en el papel de ama de casa, por eso me indigna la Reforma Laboral de febrero de este año. Me indigna que una mujer a la que no voté porque no se presentó a las elecciones de mi país nos mande y gobierne desde una ciudad llamada Berlín y nuestros representantes digan «si bwana»… En definitiva, tengo la obligación moral de luchar para que mi hija tenga un mundo mejor. Y, por lo que estamos viendo, nos quieren hacer retroceder medio siglo: no nos están arreglando el traje, nos lo están cambiando.

–¿Se puede ser feliz con tanta indignación?
–Mire, creo que la felicidad no alude a unos acontecimientos determinados. Entiendo que es una actitud ante la vida que te permite encajar los reveses y demás golpes que se van sucediendo. Pienso que resulta más práctico desdramatizar, racionalizar y actuar. Como dijo Lennon: «La vida es aquello que va pasando mientras nos ocupamos en hacer planes…».

–Suena a revolucionaria, ¿se considera como tal?
–Si ser revolucionario consiste en creer y pujar por unos valores determinados como la paz, la igualdad, la libertad, el respeto…. Sí, soy revolucionaria y que conste que para mí, no es un término peyorativo.

–Y en el ámbito personal y familiar, ¿quién suele apoyarla más?
–Mi gente es sensible. Todo el que puede, echa una mano.

–¿Qué le da sentido a su vida ahora mismo?
–Lo que siempre se la ha dado: trabajar la disciplina que me permite ser coherente y consecuente con mis principios. Es la única forma de ‘‘caerse'' bien a uno mismo, algo imprescindible, como el sentido del humor…

–Usted se ha dedicado mucho tiempo a la decoración de interiores, ha diseñado su propia línea de ropa y complementos, así como las cajas de una conocida confitería ovetense, ¿lo ha dejado apartado?
–En absoluto. Sigo en ello. Es cierto que la situación ha ralentizado el ritmo de trabajo, pero hay que seguir y diversificar… La marca es otra actividad. De momento se encuentra en un punto límbico o de «stand by». Seguimos trabajando con ilusión en recuperar el pequeño hueco que nos hicimos en el mercado.

–Tuvo que cerrar la tienda que regentaba en Oviedo. La crisis también se encaró con usted, ¿cómo se lo tomó?
–Que nos ha afectado a todos es una obviedad. Pero creo que, en vez de lamernos las heridas y lamentarnos, debemos desdramatizar, racionalizar y actuar. Einstein nos dejó geniales reflexiones a propósito de situaciones similares. Reagudicemos el ingenio, aprendamos a reciclar y a reciclarnos y, sobre todo, creo importante el entrenamiento para reactivar la capacidad de adaptación. Entiendo que nos vendrá bien para el cambio de modelo sociológico al que, sin duda, nos dirigimos.


CUESTIONARIO AL VUELO
–Usted es una mujer de retos, ¿qué le queda por hacer en la vida?
–Mucho: seguir aprendiendo.
–Su mayor virtud es...
–La ausencia de guión.
–Su mayor defecto es...
–Coincide con mi mayor virtud.
–Su grito de guerra es...
–¡Dona médula!


Perros en condiciones infrahumanas
Más Que Chuchos es una asociación creada en 1997 para la protección de animales. Se trata de una entidad sin ánimo de lucro cuyo trabajo tiene dos vertientes. «Por un lado ayudamos a animales que han sufrido abandono y, por otro, éstos actúan como terapeutas para personas con problemas de orden médico, tanto físicos como psíquicos, bajo la supervisión de especialistas», explica Henar, agradecida por el apoyo recibido desde el Equipo de Tratamiento Asertivo Comunitario, el Servicio de Salud del Principado de Asturias, además de la psiquiatra Luis Bastida. Desde la asociación reclaman a la clase política más implicación y un lugar mejor para los animales, «ya que actualmente las condiciones en las que se encuentran los más de doscientos perros que tenemos son ‘‘infracaninas'' e ‘‘infrahumanas''», finaliza.

Tita y Henar, «sinergias personales»
Henar lo deja claro: «Carmen Cervera y yo no somos confidentes. El conocimiento se produjo por sinergias personales». Desde ese día se han dejado ver en numerosas ocasiones juntas en público. Los animales y la pasión por el arte es lo que las une. La baronesa es una luchadora incansable por los derechos de los galgos y participa activamente con la Asociación BaasGalgo. «Con la baronesa aún no hemos tenido una colaboración específica. ¡Desde aquí la animo a participar con MQCH!», exclama Henar Ortiz. Ambas forman un tándem perfecto de mujeres solidarias.