Rajoy quiere un trampolín a Moncloa con sabor catalán

El lema oficial del PP para estas elecciones catalanas es ser una «fuerza decisiva», o dicho de otra manera, que CiU, si se confirma que es el partido ganador, se apoye en ellos para gobernar, y a ser posible, que a partir de ahí se vaya tejiendo una relación que culmine con otro acuerdo en Madrid si Mariano Rajoy gana las próximas elecciones generales.

Mariano Rajoy y Alicia Sánchez Camacho, ayer, jugando al dominó
Mariano Rajoy y Alicia Sánchez Camacho, ayer, jugando al dominó

Madrid- En Génova dicen que esperan crecer en votos y alcanzar incluso la marca que todavía tiene en su poder Aleix Vidal-Quadras con 17 escaños. Ahora el PP suma 14 escaños y la candidatura de Josep Piqué sacó 15 en 2003.
Pero más allá de la pugna por los votos, los populares se plantean estos comicios como una oportunidad para mejorar su implantación territorial en un feudo hostil, que será muy importante en el resultado de las generales de 2012. Figuradamente en el imaginario popular estas elecciones son como una primera vuelta volante en su carrera hacia La Moncloa y se darán internamente por satisfechos, y se considerarán casi ganadores, si el resultado sirve para desgastar al nuevo Gobierno de Rodríguez Zapatero y para dar contenido al eslogan de que el 28-N es el «principio del cambio en España».
Por supuesto que saben que una derrota socialista tendrá un coste mucho menor que la que pueda producirse en las autonómicas y municipales del próximo año, pero esto no implica que renuncien a utilizar en su beneficio un mal resultado del adversario. El discurso para el adiós a José Montilla lo tienen ya escrito, pero con otro protagonista: Rodríguez Zapatero, que es a quien intentarán hacer cargar, a él y a su nuevo Gobierno, con el muerto de la derrota del PSC.
En clave de partido, Rajoy estará muy presente en Cataluña, pero no habrá un despliegue de dirigentes nacionales como el que hubo en las pasadas elecciones gallegas. «Tenemos que conseguir que el PP sea percibido como catalán», precisan fuentes de la dirección nacional para justificar ese cambio de estrategia, la imagen de autonomía del partido regional o los acentos catalanistas de su discurso. Compatibles –subrayan en Génova– con la bandera de la Cataluña integrada en la España constitucional, que el PP no está dispuesto a ceder a Montilla en su proceso negador de la deriva nacionalista de su segundo tripartito.
Los ejes del discurso de campaña serán la economía y el empleo; la moderación y la centralidad; la España constitucional y la libertad en educación o lengua; y seguridad e inmigración. Todo ello envuelto en una constante apelación al vóto útil, porque, como sostienen en Génova, «tenemos que hacer llegar el mensaje de que somos la única garantía del cambio político en Cataluña y en España».