Están crecidos

La Razón
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El choteo de Bildu con la democracia es permanente y sin límite. Impiden que se detenga a los proetarras, ilegalizan el castellano en los ayuntamientos, retiran la bandera de España, eliminan los retratos del Rey y prohíben a los concejales del PSOE y el PP ir acompañados por escoltas, entre otras lindezas. Todo eso amén de lo ya habitual y conocido: proclamas en favor de los presos y promoción de desórdenes en contra del Estado y en sintonía con la banda. Tal retahíla de siniestros era más que previsible y se ha producido de forma abierta y descarada, desde el primer día en que llegaron a sus respectivos consistorios. Pero parece que algunos no lo quieren ver o prefieren no enterarse. Particularmente los ministros de Interior y Justicia, en teoría comprometidos con una norma que iba a permitir actuar contra quienes vulnerasen la ley de partidos con sus actos o expresiones. Pura entelequia normativa, como se ve, pues no hay ningún interés en actuar contra quienes cada día demuestran que no han roto con ETA ni tienen intención de hacerlo. No sólo es que hayamos retrocedido y vuelto a lo de antes, sino que ahora no hay nadie en el poder dispuesto a hacer cumplir la legislación a quienes cada dia la vulneran. Lo hizo Aznar otrora, pero ni Zapatero ni Rubalcaba muestran voluntad alguna de plantarse ante los hoy crecidos seguidores del mundo de ETA.