Diez años de vigilancia

Mañana el Parlament de Cataluña acogerá un acto para conmemorar la primera década de andadura del CAC. 

Diez años de vigilancia
Diez años de vigilancia

barcelona-No han sido diez años fáciles, pero el Consell de l'Audiovisual de Catalunya (CAC) celebra mañana su décimo aniversario, con el apagón analógico y la reconversión al TDT finalizada, y la inminente creación de Consejo Español de Medios Audiovisuales (Cema) en el horizonte. «La verdad es que empezamos la casa por el tejado. Teníamos competencias con las radios y televisiones públicas y privadas catalanas, así como los medios locales, pero no con el resto. Esto hacía que las cadenas catalanas sintiesen un agravio comparativo con las nacionales. Esto se acabará con la creación del Cema, pero esto no significa en ningún caso que perdamos competencias. Simplemente, ahora tendremos un interlocutor directo a quien dirigir nuestras quejas», señala Rafale Jorba, consejero del CAC desde 2006, encargado de contenidos.Bautismo difícilEl organismo nació en 2000, un bautismo difícil en el único país de la Unión Europea que no tenía un consejo del audiovisual. Su intención era implantar la regulación europea en los medios, sobre todo a la hora de hacer cumplir los horarios protegidos para menores en la televisión, evitar la saturación publicitaria, y asegurar el pluralismo, en especial en los medios públicos, tanto político como religioso, territorial o de género. «Nuestras decisiones siempre han sido consensuadas. Las votaciones del consejo terminan prácticamente siempre en unanimidad para que nadie las pudiese leer en clave partidista», afirma Jorba.En 2005, con la aplicación de la Llei de l'Audiovisual, el CAC legitimó sus competencias y quedó establecida su capacidad sancionadora. Una falta grave, sobre todo en la vulneración del horario protegido, puede dar paso a un expediente sancionador con multas de 90.000 a 300.000 euros. «Nuestra capacidad de acción siempre ha sido a posteriori. En ningún caso podemos hablar de censura. No somos calificadores morales, sólo aplicamos la directiva europea. Además, nuestras sanciones son como multas de tráfico, todas se pueden recurrir ante la Justicia. En definitiva, el ciudadano también tiene que sentirse protegido de los contenidos que ve en los medios», explica Jorba.El reto al fundarse el consejo fue demostrar su independencia de los poderes políticos que la crearon y, a la par, convencer a los medios de su legitimidad a la hora de controlar sus contenidos. Cuando se estipuló que sería el CAC quien, a partir de entonces, otorgaría licencias para el nuevo mapa audiovisual que posibilitaba el apagón analógico y la creación de la TDT, sus decisiones muchas veces se miraron con suspicacia. El futuro se encara con entusiasmo. Los ciudadanos han descubierto un organismo donde pueden presentar sus quejas, como si fuese una especie de defensor del consumidor audiovisual. En su segunda década de vida, el reto estará en saber qué ocurre con las nuevas tecnologías y los nuevos hábitos de consumo audiovisual, fenómenos como el teléfono móvil o Internet, aunque todavía no hay ningún calendario al respecto.