César Cielo se libera con un oro

César Cielo lloró en la piscina cuando descubrió que era el nuevo campeón del mundo de los 50 mariposa. Y volvió a llorar en el podio ya con su medalla de oro colgada al cuello.

César Cielo llora de emoción con su medalla de oro al cuello
César Cielo llora de emoción con su medalla de oro al cuello

Eran las lágrimas de su liberación. El brasileño no sabía hace una semana si iba a poder competir en los campeonatos del mundo que se disputan en Shanghái. La culpa la tenía un diurético, el furosémida, un producto prohibido por el Comité Olímpico Internacional por servir como enmascarador de otras sustancias dopantes. Dio positivo en mayo y su federación saldó el caso con una amonestación. Era su primera vez. Y el furosémida en sí no es una sustancia dopante.
La Federación Internacional recurrió ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), que decidió dejar el castigo como estaba. Una amonestación para él y para sus compañeros, Henrique Barbosa y Nicolas Santos. Vinicius Waked tuvo menos suerte y fue sancionado por ser reincidente. Todos ellos habían dado positivo por el mismo diurético. El tribunal, el mismo que juzgará a Contador, estimó que los nadadores no eran responsables de las sustancias encontradas en su cuerpo. Una esperanza para Alberto. «Siento el mayor alivio de mi vida. Sigo en pie y estoy orgulloso de poder competir con los mejores», dijo el brasileño. «No esperaba la medalla de oro», reconoció. La participación española se cerró ayer con cuatro decepciones sobre cinco posibilidades. Sólo Érika Villaécija logró clasificarse para la final de 1.500.