Asia

La semana de Martín Prieto: Un verano perdido

Rodríguez Zapatero se va de vacaciones como si fuera un colegial y, en vez de volver en septiembre, se marcha de viaje a Asia: a vender optimismocontra toda lógica y contra todos los datos

José Luis Rodríguez Zapatero se creció en su visita Shanghai y comparó a España con un gigante. Aunque sólo era un bebé
José Luis Rodríguez Zapatero se creció en su visita Shanghai y comparó a España con un gigante. Aunque sólo era un bebé

Cuando mandaba Alfonso Guerra ordenaba a los cargos públicos que veranearan con la señora, botijos y un pañuelo de cuatro nudos en la cabeza. Los desplazamientos estivales disminuyen la actividad y es un ahorro que ciertos negocios cierren temporalmente, pero nunca entenderé por qué los políticos tienen que vacacionar como en un calendario escolar. Rodríguez Zapatero nos dijo que el gobierno permanecería de guardia pero todos han desaparecido y sólo hemos visto a Rubalcaba en la garita. Ha hecho falta Afganistán para que el Presidente se extrajera de sus misteriosas meditaciones. Como no le gusta viajar habrá estado reuniendo fuerzas para el periplo asiático con el que ha iniciado el curso para vender en Pekín y Tokio más bonos españoles a aquellos que son nuestros principales tenedores porque los encuentros con los empresarios autóctonos no han pasado de una modesta cortesía.

Los psicólogos diferencian entre contenido manifiesto y contenido latente. El Presidente está paseando a un perro muerto y todo es latencia hasta el calvario de los Presupuestos, las inciertas elecciones autonómicas, o la huelga general de fin de mes. La geometría variable de la que hace gala ZP no es una sutileza política sino el más descarnado eclecticismo (y escepticismo ) al servicio de su permanencia en el poder, lo que le ha permitido pasar de pirómano a bombero sin cambiar el casco. Patxi López será puenteado por el PNV, que les ayudará a aprobar los Presupuestos aunque cruja la caja única y solidaria del Estado, y el voto que falta lo pondrá Coalición Canaria a cambio de otras gabelas. El PSM perderá en Madrid y su alcaldía, y el PSC romperá un hueso en Cataluña. Los «cursis brotes verdes» alimentarán a los burros pero no al veinte por ciento de parados sobre la población activa, y la disminución del déficit se debe más al nuevo incremento del IVA, un impuesto que desguaza a las economías domésticas, más que al ahorro gubernamental. El ideólogo comunista Gramsci definió a la crisis cuando lo viejo no acaba de morir y tampoco lo nuevo no acaba de nacer. Ésa es la verdadera transición que vivimos.


CÁNDIDO MÉNDEZ, PELIGROSO
Por eso en este verano malgastado se ha vuelto a remover el brebaje del descontento militante hacia el jefe y eso da una oportunidad a unas elecciones anticipadas. No es Tomás Gómez el que ha dicho: «No servían», como el Diablo, sino el más peligroso Cándido Méndez que ha pasado del más fiel colaboracionismo a la diatriba, poniendo en la calle a UGT y dejando a su derecha a CC OO de Fernández Toxo. Pero el poder es más pegadizo que la mano de novio y nuestro nuevo socialismo poco revoltoso, a diferencia de la derecha cainita, que siempre se está repartiendo la herencia en los juzgados. El Presidente adelantará las elecciones cuando las ranas críen pelo y no es un Calvo Sotelo que las adelantó para perderlas.

Pasado el efecto estacional del turismo volverá a subir el desempleo y analistas nacionales y extranjeros coinciden en que el 2011 no será un buen año aunque nos recuperemos algo arrastrándonos, y es que nuestra economía se parece a los mineros del desierto de Atacama, esperando que descienda el agujero salvador. Con tal paisaje hacer cirugía sobre unas pensiones, ya congeladas, será un acto de valor. El sistema jubilatorio provoca esquizofrenia: la mayoría dan para una infravida y si no aumentamos los años de cotización, el tinglado quebrará. ¡Qué solidaridad supondría que diputados y senadores se prolongaran mucho más de los ocho años para embolsarse una jubilación de platino! A esto, los políticos lo llaman demagogia. Ha sido el agosto del aplazamiento; un verano perdido.



El personaje de la semana
Isidoro Álvarez
Como al final de cada verano Isidoro Álvarez, presidente de «El Corte Inglés», reúne a su Consejo para hacer balance. Lleva su tiempo cuadrar la contabilidad y establecer futuras estrategias, con lo que sus consejeros se pasan el mes de agosto trabajando. Isidoro Álvarez es un paradigma: su idea de las vacaciones consiste en visitar los más grandes centros comerciales extranjeros, cámara de vídeo en mano grabando cualquier novedad que le llame la atención; su austeridad es pareja a la de Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, y su discreción es proverbial; nunca viste mejor que sus atildados empleados.A nadie sorprende que continúen a su mando excelentes cuentas de resultados y que prepare la expansión internacional del grupo en el que reina tal paz social que ningún trabajador quiere marcharse de él. Para Isidoro Álvarez no hay crisis ni gobierno que lo enrede. La médico que vive conmigo ha testado que sus cenizas sean esparcidas en alguna planta de los centros de «El Corte Inglés», donde ella siempre se sintió muy bien atendida y fue feliz.