Pantoja lloró en el estreno de Paquirrín por Jesús Mariñas

Santiago Segura lo tiene fácil para su próximo Torrente. Le bastará repasar su multitudinario estreno para inspirarse. Fue resumen, repaso, concentración y hasta recuperación de los frikis nacionales. Supuso exaltación de las caspa patria. Esto sí es Memoria Histórica

Santiago Segura ha reunido para su película a un peculiar elenco
Santiago Segura ha reunido para su película a un peculiar elenco

Segura es el mejor historiador de lo nuestro. Sus invitados eran galería, documental expresivo y reflejo del país: desde Cayetano y Julián Contreras apoyando a Paquirrín hasta un Fernando Esteso casi rubio y un Francisco que hace de malo y, a lo mejor, le cuadra. Carmen de Mairena vestía de rosa y Octavio Aceves estaba desmadrado dándole la lengua a su chulazo valenciano. Se concentraron desde Isabel Pantoja –con un espléndido traje negro salpicado de lágrimas plateadas– hasta Belén Esteban, quien merecía más papel y acaba muriendo. Maurizio Carlotti y Mikel Lejarza lo miraban con pasmo.

Cuánto tío expositor, menuda gracia en los comentarios, qué réplicas. Habrá que recurrir a este «Torrente IV» para saber de cierta España no oficialista donde Matamoros alternó con un David Meca multirayado y negándose a contar de Shakira. ¿Es cierto que ya no habita tu casa-convento del San Cugat barcelonés?, le pregunté. «No puedo decir nada, tan sólo que sigo cobrando los alquileres», se escurrió ensanchado con siete kilos más. Pura fibra, opinaron ante Emma Ozores muy rubia, la morena Carolina Cerezuela con Carlos Moyá adelgazado, o un Fernando Hierro provocando suspiros. El Kun no le quitaba ojo a Nina Maradona con rejilla negra. María Navarro volvía a ser la bruja de la película intentando que Isabel Pantoja pasara desapercibida. Accedió por una entrada que le evitó el entusiasmo popular, una estrategia que daña más su descalabrada imagen. Isabel deshizo el fallo y hasta dio gracias a los fotógrafos antes de dejar caer lágrimas emocionadas por lo que Paquirrín consigue como inefable Rinrín. Un personaje a su medida, que borda como la Esteban el de portera siempre con dedo índice enhiesto acusador.

Jaime Martínez-Bordiú rio con la reacción de su hermana Carmen cuando Segura la compara con su señorial abuela. Churras y merinas en guirigay de los de España. Silvia Jato se mostró sencilla en lanilla negra, Enrique Cerezo constante en sus corbatas rayadas, Íñigo exhibió a su hija Piluca y Tony Leblanc lamentó la muerte de su cuñado. Con 94 años que no aparenta, Leblanc rio con el Dioni y el travestismo de Hombres G. Torrente marca historia.