Una sesgada lección de historia plagada de argumentos caducos

El primer teniente de alcalde acudió al debate con la lección de historia aprendida. Porque de futuro, sólo se escuchó que Tablada será verde y se expropiará con el justiprecio

 
 

El primer bloque del debate mostró a un Torrijos encorsetado, recitando ideas en nombre de IU con el «aplomo» de un escolar y empleando su habitual lenguaje enrevesado. Uno de los variados improperios que dedicó a Zoido –el «corneta del apocalipsis»– podría aplicársele a él con la obsesión demostrada al referirse en todo momento a «la derecha» como una amenaza para los ciudadanos. Deslizó datos poco significativos –«hemos creado 24 campos de césped artificial, piscinas, 36 pistas de pádel, todo eso crea empleo»– y coincidió con su «socio» socialista en reprender al aspirante del PP su visión «negra» de la realidad.

Sólo entró en el «cuerpo a cuerpo» con sus oponentes al reclamarles un posicionamiento sobre la dehesa de Tablada. Sus intervenciones ralentizaron el debate y dejaron la sensación de que podía haber aportado algo más. Sobraron alusiones a los ocho años de cogobierno en los que, reconoció, «no hemos gobernado para todos igual». Quedó claro cuáles son las «niñas de sus ojos» –el Polígono Sur, el carril bici– pero nada se sabe de para qué se presenta a la reelección.