Un católico llamado Homer Simpson

El hombre amarillo más famoso de la televisión tiene un secreto: es católico. Aunque se duerma en misa y se burle de su pío vecino, Homer Simpson es un buen feligrés de la Iglesia de Roma. Lo afirma «L'Osservatore Romano», el diario de la Santa Sede, recogiendo la tesis lanzada en un artículo de la revista «La Civiltà Cattolica»

Homer, que acaba de discutir con Dios, recibe su bendición
Homer, que acaba de discutir con Dios, recibe su bendición

«Los Simpson son de los pocos programas de televisión para niños en los que la fe cristiana, la práctica religiosa y la cuestión de Dios son temas recurrentes, pese a que a veces se tratan con cierta superficialidad», escribe el padre Francesco Occhetta en la publicación de los jesuitas.

Occhetta analiza en su artículo el episodio «Padre, hijo y el espíritu invitado», de la sexta temporada, en el que Bart es expulsado de su colegio de Springfield y acaba estudiando en una escuela católica. Allí conocerá al padre Sean, quien le impulsará en su conversión al catolicismo, un camino que tomará también su padre, Homer. El capítulo cuenta cómo esta decisión provoca un pequeño terremoto en la familia Simpson y toca además otras cuestiones importantes para la Iglesia, como el diálogo interreligioso o la investigación con células madre.

La fe de los Simpson es evidente en diversos momentos de la serie: «La familia reza antes de las comidas y, a su modo, cree en el más allá». La burla al vecino santurrón, el evangélico Ned Flanders, o las críticas a algunos aspectos de la escuela católica no empañan la religiosidad de los protagonistas. Se trata de ironía. «Más que dirigirse a las distintas confesiones cristianas, la sátira va contra el testimonio y la credibilidad de algunos hombres de Iglesia».

«L'Osservatore Romano» da el visto bueno a los Simpson y considera que los padres pueden dejar tranquilamente a sus hijos que vean la serie. Este programa, además, puede propiciar el diálogo en la familia. «Su realismo podría ser la ocasión de ver juntos algunos episodios e inspirarse en ellos para charlar sobre la vida familiar, escolar, de pareja, social y política», escribe «La Civiltà Cattolica».

Ésta es la segunda vez que «L'Osservatore Romano» bendice a los Simpson. El pasado diciembre dedicó un artículo a la serie en el que analizaba su tratamiento de la religión y alababa su humor. «Sin Homer muchos no sabrían cómo reír», decía entonces el diario de la Santa Sede. La noticia, además, resaltaba que el padre de la familia Simpson siempre «encuentra su último refugio en Dios».