Lo de Ebro Puleva

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Primero era Azucarera Ebro, resultado de la fusión de varias empresas en las que la actividad predominante era la transformación de remolacha; luego, más tarde, se incorporó a ella el arroz, cuando entraron los de Herba. A continuación se convirtió en Ebro Puleva, poniendo una pata importante en el sector lácteo. Ahora, de la mano de Antonio Hernández Calleja, procedente de la familia propietaria de Herba, y al que algunos pretenden poner como ejemplo de empresario, no queda en el citado grupo, ni rastro del azúcar, ni tampoco de la leche. Hace ya cerca de dos años sus responsables decidieron vender el negocio azucarero a los ingleses de British Sugar, después de haberse embolsado, eso sí, un porrón de dinero que llegó de Bruselas para la reestructuración y cierre de fábricas, y de poner en manos extranjeras un sector estratégico para una parte del campo español. Hace unos meses llegó el turno del negocio lácteo, que se ha vendido a los franceses de Lactalis por más de 600 millones de euros, introduciendo también un factor de desequilibrio para los industriales y los ganaderos españoles de vacuno de leche. Gracias a eso, ayer se pudo aprobar el reparto de un dividendo extraordinario para los accionistas del grupo. En resumidas cuentas, que lo único que queda en manos españolas es el arroz, el único sector que ha importado de verdad a Antonio Hernández Calleja. Si fuera consecuente ahora debería cambiar el nombre de la empresa: ni Ebro, ni Puleva, que se llame Herba.