Colección de platas

La selección española de natación sincronizada completó ayer su colección de medallas de plata: a las dos que había logrado el sábado sumó las de dúo (Andrea Fuentes y Ona Carbonell) y combo.

Fuentes y Carbonell suman la tercera plata en sincronizada
Fuentes y Carbonell suman la tercera plata en sincronizada

Las rusas han quedado siempre por delante y lo han hecho con una ventaja considerable. Anna Tarrés, la seleccionadora, sabe los motivos: «Primero porque son mejores y luego porque hemos tenido un cambio generacional en todas las pruebas. Esto quiere decir que, poco a poco, se van marcando un poco más las distancias». El dúo español, por ejemplo, apenas ha tenido un año para compenetrarse. «Debemos mejorar la sincronización», reconoció Carbonell. Y del equipo que logró dos platas en Pekín sólo tres «sobreviven». «Hemos tenido un año de sentar las bases mínimas y el año siguiente poder desarrollarlas. Nosotros vamos a tratar de sacar nuestra mejor arma, que es la creatividad», afirmó Tarrés.

El objetivo es doble. Por un lado intentar acercarse a las rusas, lo que, de momento, parece complicado. «Tienen una base buena desde pequeñas en cuanto al nivel técnico, y tienen muchísimas licencias. Se les va una nadadora y consiguen otra de las mismas característica. Nos falta que haya más gente que compita a ese nivel. La verdad es que la escuela rusa es gente que desde pequeña tiene una base diferente a la nuestra», opina Irina Rodríguez, una de las veteranas del grupo. Por otro lado España intentará, pese al relevo generacional, mantener la ventaja que ya tenía respecto a otras potencias como Canadá o China.

- La desgracia de Margarita Domínguez. En la prueba de 25 kilómetros en aguas abiertas, la española perdió la tercera plaza en la foto-finish. Entró a la meta con idéntico tiempo que Martina Grimaldi (5h48:30), pero los jueces decidieron que el bronce era para la italiana.