Falso bonito y barato

Estamos en pleno verano. Las playas se abarrotan, los chiringuitos se desbordan y la venta callejera, sobre todo en zona costera, prolifera. Y con ella, las falsificaciones. Sin ir más lejos, ayer en Algeciras (Cádiz) se incautaron tres contenedores procedententes de Xiamen (China) con más de 25.000 pares de zapatillas falsificadas de la marca «Hogan» por valor de 7,5 millones de euros.

 
 

Mientras, los comerciantes son los grandes perjudicados. La Confederación Catalana del Comercio (CCC), en colaboración con la Generalitat y las administraciones locales, iniciará a partir del 8 de agosto la campaña «Tiremos de la manta»: en varios stands informativos ubicados en diez municipios, dos azafantas emularán a vendedores ilegales para concienciar a ciudadanos y turistas de los perjuicios de comprar en el «top manta».

Primeras marcas por 30 euros

Con todo, al final «picamos». Sobre todo en lo que se refiere a marroquinería. Porque los falsificadores también siguen los dictados de la moda. Así, un bolso de primera marca que oscila entre los 600 y los 2.500 euros puede adquirirse fácilmente por 30, 40 o 50 euros. Este artículo ocuparía el primer puesto del ranking de las falsificaciones incautadas el pasado año por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. En 2010, Policía y Guardia Civil realizaron 3.410 intervenciones y detuvieron a 3.512 personas por delitos contra la propiedad intelectual e industrial.

Los primeros –dvd y cd principalmente– supusieron un 46 por ciento de los decomisos y los segundos, un 54 por ciento–. Por sectores, los más perjudicados fueron el de la marroquinería –un 28,18 por ciento del total–, el textil –14,4 por ciento– y los juguetes –13, 2 por ciento–. En total, hablamos de 9,5 millones de objetos valorados en 461 millones de euros, lo que supone un incremento del 5,3 por ciento con respecto al pasado año.

¿De dónde vienen estos artículos? Como explica la Policía Nacional a LA RAZÓN, la mayoría de decomisos procede de China. Aunque el delito en sí no se produce en el país asiático. El recorrido sería el siguiente: un empresario español o chino ubicado en nuestro país contacta a su vez con una fábrica del país asiático y realiza un pedido a un proveedor con un negocio legal.

«La mayoría de ropa viene ‘‘blanca''. Es decir, sin símbolos o distintivos de las marcas», afirman los agentes. En apenas quince días, los productos llegan dentro de «containers» de barcos que arriban a los puertos de Algeciras y Valencia principalmente. «Normalmente, se inspecciona sólo el 1 por ciento de la mercancía. Además, utilizan el nombre y los datos de una empresa conocida, a la que no van a inspeccionar», afirma la Policía. Una vez que el camionero transporta la mercancía a dicha empresa, una llamada de teléfono le informa de que cambie de trayecto para que lo lleve a otra dirección, donde se encuentra el falsificador que ha realizado el pedido. Él ya se ocupa de incorporar los distintivos y etiquetas que constituyen el delito. Después, venden los artículos a intermediarios, que son los que los ponen de venta al público en el «top manta».

Bolsos, carteras y cinturones son los artículos más falsificados, seguidos de polos, camisas, camisetas, pantalones y calzoncillos de marca. Y no falta un clásico: los relojes. Se han incautado algunos cuyo precio de venta era 150 euros. Es más: una edición de lujo podía llegar a los 500 euros. No fueron pocos los juguetes incautados. Es el caso de los «bakugan», las esferas que se convierten en guerreros.

«Más que las pérdidas económicas, es el descrédito que sufre la marca. Si todo el mundo lleva un rólex en la muñeca, la marca se devalúa», dicen los agentes. Eso sí, la última tendencia es no bajar a la calle a por el artículo, sino adquirirlo desde casa. Desde la Asociación Unificada de la Guardias Civiles (AUGC) afirman que e-Bay es una «vía de entrada». Algunos son conscientes de que adquieren una falsificación; otros, creen que se trata de productos de «stock» o de fuera de temporada.

¿Compramos más falsificaciones con la crisis? La AUGC responde afirmativamente. Y es que hay que recortar los gastos, estirar más el sueldo y la posibilidad de adquirir un polo de «marca» por 25 euros es más tentadora que nunca.