OPINIÓN: Timbres no campanas

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Es difícil definir en qué consiste exactamente la «nueva evangelización», pero el cardenal Rylko lo hizo muy bien cuando dijo a los jóvenes de un movimiento francés de evangelización callejera que «hay que cambiar el sonido de las campanas por el de los timbres de las puertas». El nuevo motu proprio de Benedicto XVI previene contra «una única fórmula igual para todas las circunstancias». Hay grupos y congregaciones, por ejemplo, que intentan «clonar» en todo el mundo fórmulas propias de su país de origen, o de otras décadas, con escaso éxito, y no se esfuerzan por adaptarlas. Podemos señalar, eso sí, algunos elementos eficaces en la base de la nueva evangelización: el ardor en el anuncio, la predicación personal del amor de Dios que salva y la creatividad en las formas. El contenido, el de siempre.